Fuente: Obras/ Georgina Baltazar

  • En ciudades como Nueva York la gestión de inmuebles habitacionales por fideicomisos ha tenido auge. En México, podría ayudar a resolver el rezago en los segmentos medio-bajo y bajo.

Ante la pérdida de empleos y poder adquisitivo, los trabajadores con menores ingresos reducirán la posibilidad de adquirir vivienda, lo cual, prevén varios analistas, favorecerá el crecimiento del mercado en renta, en el cual podrían incursionar los fideicomisos de infraestructura y bienes raíces (Fibras).

Durante la pandemia, el valor de la capitalización bursátil de los Fibras ha tenido efectos negativos con caídas de hasta 53% del 31 de enero al 18 de mayo de 2020, con un valor de los activos mayor, por lo que la posibilidad de un rebote representa oportunidades para los inversionistas, estima Jones Lang LaSall (JLL) en un informe sobre este sector.

Estos instrumentos de deuda, que han tenido su principal enfoque en inmuebles de uso comercial, oficinas, mixto, industrial, hotelero, educativo y telecomunicaciones, han mostrado su capacidad de resiliencia e innovación. A casi una década de haber llegado a México, siguen explorando nuevos escenarios para ampliar su oferta, con una visión de flexibilidad y diversificación.

Si bien ya incursionan en el mercado de la vivienda, el portafolio existente está dirigido al segmento residencial y residencial plus. Asimismo, en nuestro país existe un certificado de capital de desarrollo (CKD) dedicado a los inmuebles en renta de alta gama, pero no dirigido a la base de la pirámide.

“Sería una historia de éxito que también tuvieran presencia en la vivienda dirigida a la base de la pirámide poblacional, con base en ‘zonas de oportunidad’ que tienen una legislación y perímetro específicos, además de apoyo financiero para atraer capital, tal como ocurre en Estados Unidos con los real estates invesment trusts (REIT)”, reflexiona Gabriel España, presidente y director general de Iskali Capital.

En Estados Unidos las operadoras de bienes inmobiliarios obtienen recursos a través de fondos de inversión privados o públicos y consiguen financiamiento por parte de una entidad gubernamental que les permite asegurar su apalancamiento y la rentabilidad.

Esto genera un círculo virtuoso, asegura España, ya que los portafolios se empaquetan y se colocan en REIT. Por ejemplo, el mercado de residencias estudiantiles más desarrollado se sitúa en Estados Unidos, soportado por algunos REIT tranzando en la bolsa de valores.