Fuente: El Sol de México/ Claudia Mendoza

  • La industria agiliza el cumplimiento de las normas sanitarias en cada desarrollo de la ciudad

El sector inmobiliario está listo para reactivar trabajos en 150 obras capitalinas tras la suspensión obligada por el Covid-19.

A través de un comunicado, la Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios (ADI) explicó que gracias a la activación de protocolos y medidas se podrá reanudar la construcción de 150 obras “ya que los 81 socios de la organización han comenzado su inscripción en el padrón de industrias esenciales de la Secretaría de Economía y el Instituto Mexicano del Seguro Social, así como protocolos para regresar a obras”.

Este diario informó en su edición de ayer que el impulso a este sector será clave para la reactivación económica de la capital del país, lo que dio pie a la instalación del Programa de Reactivación Económica y Producción de Vivienda Incluyente, Popular y de Trabajadores con el que se acelerará la tramitación e inicio de obra y así impulsar este ramo de la industria de manera inmediata.

Enrique Téllez Kuenzler, presidente de la ADI, afirmó que a principios del 2020, el organismo anunció una inversión de más de 18 mil millones de dólares en los próximos años, los cuales pueden modificarse por los efectos de la contingencia. “Esperamos cumplir con esto, pero todo va a depender de los niveles de demanda en el mercado que se den en los próximos años”.

La industria prevé que la recuperación iniciará de forma gradual a partir del 2021. Especialistas del ramo coincidieron en un foro donde abordaron el tema.

Explicaron que rumbo a la nueva normalidad, el sector inmobiliario debe atravesar y superar cuatro etapas. La primera, resolver, que consistió en la habilidad de las empresas para asumir los desafíos que la pandemia representó en su fuerza de trabajo, clientes y socios. En la segunda, resistir, pues se atendieron retos de dirección y gestión de efectivo a corto plazo, así como el cierre parcial de operaciones y los efectos del golpe económico.

La tercera etapa, regresar, donde las industrias deben desarrollar planes específicos que respondan a los escenarios más probables, para así tratar de recuperar el ritmo con que se desempeñaban y recuperan con rapidez.