Fuente: Revista Mexicana de la Construcción

El sector de la construcción ha registrado una tendencia decreciente en su actividad productiva debido a la gradual caída de la inversión pública en infraestructura. Durante el sexenio 2006-2012 la inversión pública tuvo una participación promedio anual del 4.0% como porcentaje del PIB; durante el siguiente sexenio bajó a 3.7% como porcentaje del PIB, y durante los dos primeros años de la gestión actual el promedio se redujo a sólo 2.4 por ciento.

Los efectos de la crisis sanitaria por el Covid-19 en la economía mundial no tienen precedentes, y también los ha resentido la economía mexicana. Destacan los siguientes fenómenos:

1.- El freno de los principales motores del crecimiento económico en el ámbito mundial se confirmó durante el primer trimestre de 2020, ya que China (–5.8%), Estados Unidos (–5.0%), Alemania (–2.3%) y Japón (–1.9%) registraron caídas a tasa anual en el primer trimestre de 2020 frente al mismo periodo de 2019.

2.- El descalabro del dinamismo económico de Estados Unidos afectó especialmente a México, ya que el 80% de las exportaciones mexicanas van dirigidas a ese mercado. En el periodo enero-mayo de 2020 los ingresos por exportaciones mexicanas de mercancías alcanzaron los 149,977 millones de dólares (mdd), lo que representó 39,457 mdd menos que lo registrado en el mismo periodo de 2019 (189,434 mdd). Asimismo, los ingresos por remesas en abril de 2020 totalizaron los 2,861 mdd, 1,146 mdd por debajo de lo registrado en el mes previo (4,007 mdd).

3.- La baja en los precios de las materias primas, en especial los del petróleo, ha afectado las finanzas públicas de nuestro país, ya que durante el periodo enero-abril de este 2020 el sector público federal obtuvo ingresos petroleros por 157,659 millones de pesos (mdp), cantidad 41.9% menor en términos reales a los ingresos obtenidos en el mismo periodo del año anterior (263,416 mdp).

4.- Debido a que la economía mundial se frenó drásticamente, se interrumpieron las cadenas de suministros. Con la crisis por la pandemia, uno de los países más afectados por la interrupción de estas cadenas fue México, cuyos sectores manufactureros –destacadamente el automotriz– son los más estructurados con Canadá y Estados Unidos.

5.- La menor demanda de los servicios turísticos en el ámbito mundial impactó particularmente a México. Durante el primer cuatrimestre del presente año, los ingresos por turismo alcanzaron los 4,134 mdd, una cifra inferior en 1,890 mdd a la registrada en el primer cuatrimestre de 2019.

6.- La fuga de capitales y la devaluación de la moneda son dos factores adicionales que impactaron en otros sectores. Del 1º de enero al 26 de junio el peso se devaluó frente al dólar 22%. Esto ocasionó un aumento en la deuda externa del sector público expresada en pesos. De esta manera, la deuda neta del sector público federal, que representó 45.0% del producto interno bruto (PIB) al cierre de 2019, en abril de 2020 representaba 51.0% del PIB.

7.- Asimismo, la incertidumbre y aversión al riesgo ocasionó que en el primer trimestre de 2020 los flujos de inversión extranjera directa (IED) hacia México tuvieran una caída de 3,685 mdd respecto a lo registrado en el primer trimestre de 2019 (10,334 mdd).

Panorama interno
En este contexto, el panorama de la economía mexicana es de incertidumbre, consecuencia de la duración y los efectos de la pandemia, pues en lo que va de 2020 ha sido, además de un problema de salud, causa de una contracción de la actividad económica nacional, y de la construcción en particular.

En este entorno, las autoridades financieras han aplicado diversas medidas para promover un mejor desempeño de los mercados, a fin de aminorar los efectos negativos; sin embargo, estas medidas no han sido suficientes, ya que el comercio exterior de la nación, al igual que el del resto del mundo, se ha visto paralizado por el deterioro de las cadenas de valor en el ámbito global. El cierre de fronteras que impidió el intercambio de mercancías ha provocado que los niveles en la actividad económica en materia de comercio global se hayan ido a la baja, y ha perjudicado los sectores que conforman el PIB primario, el secundario y el terciario en la economía mexicana. El PIB total al primer cuatrimestre de 2020 registró una contracción del 6.2% en relación con el mismo periodo de año previo.

PIB de la construcción

El sector de la construcción ha registrado una tendencia decreciente en su actividad productiva debido a la gradual caída de la inversión pública en infraestructura. Durante el sexenio 2006-2012 la inversión pública tuvo una participación promedio anual del 4.0% como porcentaje del PIB; durante el siguiente sexenio bajó a 3.7% como porcentaje del PIB, y durante los dos primeros años de la gestión actual el promedio se redujo a sólo 2.4%. Asimismo, la participación de la inversión pública en el gasto programable ha disminuido. En 2020, la composición del gasto programable se integró principalmente por gasto corriente, al representar el 61%; el rubro destinado a pensiones y jubilaciones aportó el 22%, y el gasto de inversión sólo representó el 17%.

Desde que el gasto de inversión del gobierno federal empezó a reducir su participación en el gasto programable, al pasar de 20% en 2016 a 17% en 2017, el PIB de la construcción inició su caída.

En este sentido, durante el primer cuatrimestre de 2020 el PIB de la construcción registró una contracción de 15.9%, cifra que representó la mayor caída registrada por la industria de la construcción para un periodo similar desde 1995.

Valor de producción de las empresas constructoras

La contracción del PIB de la construcción se vio reflejada en el desplome de la facturación de las empresas constructoras; al mes de abril de 2020 acumuló 22 meses de caídas consecutivas. Asimismo, durante abril, mes en el que se completó la primera parte del periodo de paro de actividades y aislamiento social y laboral, el valor de producción de la empresas constructoras registró una caída de 32.1% en cifras desestacionalizadas en relación con el mismo mes de 2019.

En abril de 2020, el valor de producción de las empresas constructoras en el plano nacional fue de 29,071 mdp corrientes, cantidad que representó 13,271 mdp menos que los registrados en el mes de abril de 2019 y 6,346 mdp por debajo de los obtenidos en marzo de 2020.

Entre enero y abril de 2020, el valor de producción de las empresas constructoras en escala nacional totalizó 137,510 mdp corrientes, lo que implicó una reducción de 36,227 mdp respecto al mismo periodo de 2019. En el lapso enero-abril de 2020 se registró una caída de 20.1% en relación con el primer cuatrimestre de 2019.

En el curso de enero-abril de 2020, sólo seis de las 32 entidades federativas registraron crecimientos: Colima presentó 33.4%; Tabasco, 24.8%; Veracruz 15.2%; Nuevo León, 7.6%; Sonora 5.8% y
Campeche, 4.1 por ciento.

Asimismo, durante el primer cuatrimestre de 2020 la obra pública contratada registró una contracción de 22.9% en relación con el mismo periodo del año anterior. Los estados que registraron mayores caídas en este rubro fueron: Nayarit con –69.3%, Oaxaca con –64.6%, Estado de México con –61.7% y Zacatecas con –61.5%. Las entidades que registraron mayores incrementos en el valor de obra pública contratada durante el primer cuatrimestre de 2020 fueron Tlaxcala con 176.8%, Tabasco con 134.7%, Sonora con 62.9% y Colima con 44.9 por ciento.
Abril y mayo fueron los meses en los que la industria de la construcción paró sus actividades operativas, mientras que otros sectores se acoplaron a esquemas de trabajo a distancia, como las actividades corporativas, administrativas o financieras.

A principios de junio se implantaron nuevos protocolos y medidas de seguridad sanitaria para la reanudación de las actividades en materia de construcción, minería y manufactura al considerarse como esenciales y para evitar una mayor caída en la economía. A la fecha las medidas de distanciamiento social continúan vigentes, por lo que es difícil saber cuándo se dará la recuperación en economía, en empleos formales e informales.
La falta de apoyo por parte de las autoridades en México ha complicado para las miles de mipymes, constructoras el poder enfrentar esta contingencia, por lo que si no se toman medidas y políticas públicas el impacto por falta de liquidez y desempleo se hará más fuerte durante el segundo semestre del año.

Oportunidades para la industria de la construcción

Con la gradual apertura de la actividad económica nacional, el nuevo acuerdo comercial alcanzado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) traería certidumbre al inversionista y una relativa estabilidad a los mercados financieros, elementos esenciales para incentivar la inversión y el crecimiento económico. La industria de la construcción es uno de los sectores que se verían beneficiados transversalmente, ya que el acuerdo alentará la llegada de nuevas inversiones a la actividad industrial, comercial y de servicios.
Adicionalmente, Estados Unidos sufrió un fuerte descalabro por haber reducido la proveeduría de insumos y la manufactura de equipos estratégicos provenientes de China, por lo que buscará integrar cadenas productivas en geografías más cercanas.

México podría ser el mayor beneficiado de esta coyuntura, porque podría aprovechar al máximo la necesidad de hubs industriales que a su vez requerirán infraestructura como carreteras, aeropuertos, zonas residenciales que den soporte a los colaboradores, centros comerciales y demás elementos que permitan que los negocios progresen.
De acuerdo con los resultados observados para la economía nacional al primer cuatrimestre de 2020, la caída de 6.2 no fue tan grave como muchos analistas esperaban (alrededor de –10.0%), lo que da esperanza de que la recuperación podría ser más rápida y vigorosa de lo previsto. Por este motivo, los constructores deberán estar atentos a las oportunidades de trabajo que surjan de parte del sector privado y a los planes de recuperación que los gobiernos federal y estatales implementen.

Perspectivas para la industria de la construcción

En abril de 2020 la construcción tocó fondo, y previsiblemente en mayo cambiaría la pendiente. En junio, el componente general del Indicador Agregado de Tendencia del Sector de la Construcción (IAT) lo ubicó en 1.1 puntos porcentuales por encima del valor registrado en mayo (véase figura 4). Sin embargo, la consolidación de la tendencia ascendente a mediano y largo plazo dependerá de factores cuyas interacciones aún son difíciles de predecir, como por ejemplo:

  • Factores de incertidumbre

– La trayectoria de la pandemia (un segundo o tercer rebrote) hasta que exista una vacuna
– La intensidad y eficacia de los esfuerzos de contención
– El grado de las perturbaciones en la oferta
– Las repercusiones del endurecimiento drástico de las condiciones en los mercados financieros mundiales
– Variaciones de los patrones de consumo
– Cambios en el comportamiento (como una renuencia de las personas a visitar centros comerciales y utilizar transporte público)
– Efectos en la confianza y volatilidad de los precios de las materias primas
– Que las medidas de apoyo implementadas no sean efectivas
– Reducciones adicionales en la calificación de la deuda soberana y de Pemex
– Mayor debilidad de los componentes de la demanda

  • Factores positivos

– Contención efectiva de la propagación del Covid-19
– Que los estímulos otorgados sean efectivos para apoyar la recuperación de la economía
– Que la entrada en vigor del T-MEC propicie una inversión mayor a la esperada.

Estimado lector, éste y otros artículos de interés los podrá encontrar en la Revista Mexicana de la Construcción No. 644 Junio 2020