Fuente: El Economista/ Alejandro De La Rosa

  • Baja en inversión pública para infraestructura y asignación de obras a la Sedeña propiciaron cierre de 2,000 empresas
  • El sector hila su segunda caída anual se dejaron de crear más de 140,000 empleos: E. Ramírez

La recuperación prevista para el cierre del 2020 no llegó y la participación de la Sedena impidió la participación de constructoras. Ahora, los proyectos de inversión privados generan expectativa de crecimiento.

La pandemia del Covid-19, el bajo ejercicio de inversión pública en infraestructura y el desarrollo de obras a cargo de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) ocasionaron que el PIB de la construcción este año vaya a presentar una caída del 15%, la mayor de los últimos 25 años (en 1995 se desplomó el 32.3%), y hayan tenido que cerrar unas 2,000 empresas del sector, de acuerdo con estimaciones de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC).

“Es un momento difícil. Muchas empresas son pymes y si no tienen apoyo financiero y oportuno (porque no son sujetas de crédito) para sostener a sus trabajadores, era imposible que no se dieran los cierres y despidos. No hay obras. Las empresas hicieron un esfuerzo grande y por eso no fueron más. Ahora las empresas afiliadas son cerca de 10,000”, comentó su presidente, Eduardo Ramírez.

Así, el sector hila su segundo año consecutivo de cifras negativas (el año pasado cayó el 5%), periodo que coincide con el inicio del gobierno del Presidente Andrés Manuel López Obrador, con quien a la fecha el representante de la cámara no ha podido tener una reunión formal para hablar de la compleja situación.

Otra cifra negativa que compartió en rueda de prensa fue que se dejaron de crear 140,550 empleos.

“Nuestro país vivió un cambio muy importante de régimen político: hubo nuevas reglas y un estancamiento en la inversión pública y privada. Esperábamos una reactivación este año, pero en febrero nos encontramos con la contingencia que nos derivó en grandes problemas adicionales. Aun así esperamos que el próximo año, con las expectativas de inversión que hay podamos retomar el rumbo y crecer el 3% el PIB de la construcción”, agregó Ramírez.

Respecto a los 418,122 millones de pesos de obra pública que plantea el presupuesto de egresos del presente año, el Observatorio de la Industria de la Construcción, con base en información pública, concluyó que hasta octubre pasado se había contratado apenas el 22% del monto aprobado.

Inversiones privadas, la esperanza

Para el 2021, las inversiones totales que ha contabilizado la cámara suman 1.9 billones de pesos y representan el 8.4% del PIB nacional.

De ellas, 525,976 millones de pesos corresponden a los Proyectos para apuntalar la reactivación económica “Unidos por el progreso de México y el bienestar de todos”, anunciados en el Palacio Nacional, obras nuevas y otras en marcha, los cuales incluyen concesiones, desdoblamientos carreteros.

El proyecto del Tren México-Querétaro, por ejemplo, está incluido con una inversión de 51,300 millones de pesos y se busca iniciar su construcción en julio próximo.

“Con todas las complicaciones, el panorama es alentador para el otro año siempre y cuando las condiciones de inversión se cumplan: que haya las facilidades gubernamentales, los permisos se agilicen, se eviten cuellos de botella y que siga el entusiasmo de inversión privada, sobre todo porque hay gran necesidad en nueva infraestructura, pero también en el mantenimiento y conservación de la que existe”, refirió el representante de los constructores organizados del país.

En ese optimismo, reiteró su deseo de crear el instituto de planeación de infraestructura de largo plazo, con el que se pueda fortalecer la eficiencia y eficacia de la inversión pública y privada mediante el diseño, la estructuración, la priorización y ejecución de proyectos.

Otro de los temas que la CMIC ha planteado en los últimos días, ante la iniciativa Presidencial de hacer ajustes, es de la subcontratación.

“En nuestro caso decimos que hay que regularla, porque, entre otras cosas, son empresas solidarias. Hay que decirlo: en la industria creemos que las subcontrataciones es necesaria para el esquema de competitividad requerido, pero debe haber reglas claras entre todos los participantes, afiliados o no”, comentó.