Fuente: Revista Mexicana de la Construcción

En esta nota se analiza el proyecto del Tren Maya como herramienta de redistribución de la riqueza, compensatoria de rezagos ancestrales en el Sureste de México y, en consecuencia, de su prioridad de fortalecer las economías regionales en las que incidirá.

Asimismo, alerta sobre el riesgo de que esta oportunidad redistributiva se desperdicie y de la responsabilidad que tienen que asumir los tres niveles de gobierno y las empresas ganadoras para impedirlo. Se concluye con una relación de iniciativas que en su conjunto conforman un proyecto de colaboración con la Vicepresidencia de Turismo de la CMIC.

El Tren Maya ya era importante para el desarrollo del Sureste de México, pero los efectos de la pandemia en cuanto a desempleo y decrecimiento hacen ahora mucho más apremiante no desperdiciar la oportunidad irrepetible que ofrece para la recuperación económica de su zona de influencia.

Todas las empresas locales interesadas en participar son micro, pequeñas y medianas empresas (mipyme), y en su conjunto ofrecen las fortalezas naturales que distinguen a ese segmento para fomentar el empleo, generar y redistribuir la riqueza, y fungir como el medio más eficiente para transferir recursos hacia las economías regionales. De ahí la importancia estratégica de maximizar su integración en las cadenas productivas que se ramificarán desde las empresas ganadoras.

Sin embargo, este objetivo enfrenta inercias estructurales y políticas de signo contrario.

Las asignaciones directas, las licitaciones artificialmente grandes, la creciente actividad constructiva del ejército, y en este caso la inoperatividad de la ley relativa al fomento de las mipyme, son tendencias que se han recrudecido en la actual administración federal y, en abierta contradicción, ponen en riesgo el objetivo primario de fortalecimiento económico regional de uno de sus proyectos más emblemáticos. Sin mipyme no hay regionalización posible.

El Tren Maya como herramienta de redistribución

El gobierno que encabeza la Cuarta Transformación asume como su prioridad mayor la necesidad urgente de redistribuir la riqueza nacional.

En ese preciso contexto se inserta el proyecto del Tren Maya y otros grandes proyectos destinados al Sureste de México. Sus objetivos manifiestan una clara intención de promover grandes obras de infraestructura como fuente generadora de empleo y desarrollo, por lo que, para analizar el proyecto del Tren Maya en cualquiera de sus etapas, es indispensable mantener permanentemente a la vista este criterio central.

El desequilibrio ha definido desde su origen al México moderno, forma parte de su realidad económica y es naturalmente extensivo al sector de la construcción.

Las empresas grandes y gigantes representan el 4% del universo constructivo formal de México; sin embargo, alrededor del 80% de los recursos públicos destinados a obras de infraestructura se concentra en este segmento. El 20% restante se dispersa en el segmento mipyme, que a su vez conforma el 96% de las empresas constructoras del país (véase figura 1).

La CMIC asume que los proyectos grandes deben ser gestionados por las empresas grandes. Ese es el papel social y económico que les corresponde, lo cual hace inevitable, por lo menos en su primera etapa, que el uso de los recursos públicos destinados al Tren Maya se apegue en un sentido estricto al modelo económico vigente que los concentra en pocas y grandes empresas.

El Tren Maya es un proyecto irrepetible que, aunque debe ser gestionado por empresas grandes, también mantiene en forma prioritaria su objetivo redistributivo central, lo cual obliga a identificar con mayor rigor la integración de las cadenas de valor que aseguren y maximicen sus oportunidades de participación productiva a las empresas locales.

No enfrentar con toda determinación la tendencia concentradora de la riqueza implica el riesgo mayor de que, a su término, la derrama proveniente de un proyecto con la dimensión del Tren Maya no logre fortalecer en forma permanente las estructuras económicas locales o que sus beneficios incidan en ellas con muy baja eficiencia.

El Tren Maya y la legislación

La excepcionalidad del Tren Maya también hace obligatoria la necesidad de revisar su ejecución a la luz de la única ley vigente que promueve la importancia del segmento mipyme (última reforma publicada, DOF 13/08/19).

Más allá de que la Ley para el Desarrollo de la Competitividad de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa es de observancia general en toda la República mexicana y sus disposiciones son de orden público, es importante enfatizar su práctica inoperatividad.

Las iniciativas promovidas por la CMIC para fomentar su cumplimiento en la etapa licitatoria obtuvieron, a su pesar, resultados prácticamente nulos.

Las mipyme locales no serán asociadas de las empresas ganadoras y, si no se actúa con la determinación a la que obliga un proyecto irrepetible, se repetirán el esquema tradicional de subcontratismo y los riesgos de indefensión que lo caracterizan.

Sin embargo, el Tren Maya aún ofrece oportunidades extraordinarias para aplicar las disposiciones de dicha ley y aprovechar su vigencia para fortalecer el cumplimiento de la prioridad redistributiva que promueve el discurso de la autoridad federal.

Por su parte, las empresas locales tendrán que luchar por sus oportunidades de participación, así como ajustarse a una visión de servicio al cliente y asumir que el proyecto mayor tiene un compromiso con la competitividad en el tiempo, costo y calidad de cada concepto.

En ese objetivo dispondrán de la visión y el apoyo institucional de la CMIC y de lo que la ley de competitividad establece respecto a:

  • Promover esquemas de cooperación y asociación por parte de las mipyme locales y regionales para ajustarse a la competitividad que demanda dicho proyecto.
  • Gestionar ante el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur), la Secretaría de Economía y los Consejos Estatales de Competitividad o su equivalente (artículo 23) que se diseñen mecanismos de medición (artículo 10, inciso IX) que evalúen y reporten la participación de las empresas locales y regionales.
  • Promover la definición previa de un objetivo específico de la proporción presupuestaria a la que se aspira con la participación de las empresas locales, para luego implementar los esquemas de medición y seguimiento.
  • Promover la participación activa de la Secretaría de Economía como autoridad responsable de asegurar la observación de la ley de competitividad, según se establece en el artículo 2 de esa disposición.
  • Promover la obligatoriedad de su cumplimiento, haciéndolo extensivo a los Consejos Estatales que deben tener un interés particular de lo que aplique del proyecto del Tren Maya en sus entidades federativas.
  • Enfatizar la fortaleza que puede aportar la CMIC dentro de los términos de la misma ley para la capacitación y la integración de consorcios como estrategia de competitividad (artículo 4, inciso i).

El Tren Maya y las mipyme

¿Por qué es importante la participación de las mipyme en un proyecto como el del Tren Maya, más allá de la necesidad de fortalecer la aplicación de la Ley para el Desarrollo de la Competitividad de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa, cuya operatividad sigue siendo débil o nula y de la inequitativa estructura empresarial que concentra el uso de los recursos públicos en pocas empresas?

Todas las fuentes bibliográficas coinciden en que las mipyme mexicanas generan el 52% del PIB, el 70% del empleo nacional y pueden representar hasta el 99% de la estructura empresarial de nuestro país, números que se asemejan a las mipyme del sector de la construcción.

En el contexto de una economía nacional que tiende a la concentración, es importante enfatizar que las grandes empresas también tienden a ubicarse y concentrarse en muy pocas ciudades nacionales o extranjeras, en tanto que las mipyme están dispersas en todas las regiones y comunidades de la geografía nacional.

Las mipyme representan, en consecuencia, una herramienta económica natural y siempre será necesario insistir en que es el segmento más eficiente para generar, reactivar, redistribuir y también para multiplicar la riqueza.

Pospandemia y economías locales

Todos los pronósticos coinciden en los graves daños que la pandemia producirá en el PIB y en la plantilla laboral de nuestro país. El Banco de México pronostica un decrecimiento del PIB de 8.8% y la pérdida de 1.4 millones de empleos formales a causa del Covid-19.

Estos daños afectarán en particular a la ya de por sí débil economía del sur y el sureste de México y al segmento mipyme que opera en esas regiones y que ya padece altos índices de desaparición.

El Tren Maya ofrece la oportunidad inapreciable para convertirse en el pivote de la reactivación económica de esa zona del país, lo que subraya aun más la importancia estratégica de revisar el diseño e implementación de las cadenas productivas que maximicen la participación de la mano de obra y las empresas locales en cada etapa del proyecto.

Integración de cadenas productivas locales

La integración de cadenas productivas será, en resumen, la fuente primordial de donde surgirá el potencial del Tren Maya para maximizar las oportunidades de participación de la mano de obra y de las empresas locales para aprovechar responsablemente la excepcionalidad histórica de este proyecto.

Propuestas

  • Promover la formación de una Comisión Mixta CMIC-Tren Maya, con representantes de todas las delegaciones vinculadas, que encabezada por la Vicepresidencia de Turismo de la CMIC y el Fonatur asegure la participación coordinada e integral de la CMIC.
  • Esta comisión establecería una sola agenda con el Fonatur para fines de coordinación con las diferentes delegaciones involucradas.
  • Integrar como apoyo de esta comisión a por lo menos las vicepresidencias del ICIC y el ITC, de Planeación Estratégica y de Mipyme.
  • Promover la participación del subsecretario de Industria y Comercio de la Secretaría de Economía, Ernesto Acevedo Fernández, como responsable de la correcta aplicación la Ley para el Desarrollo de la Competitividad de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa.
  • Promover la participación de los representantes de los Consejos Estatales para la Competitividad de las Mipymes o equivalente, para fortalecer la operación de la Comisión Mixta CMIC-Tren Maya.
  • Promover, en conjunto con las representaciones federales y estatales, el diseño e implementación operativa de indicadores de eficiencia de los usos de los recursos del Tren Maya, con el objetivo de fortalecer las economías locales.
  • Promover ante el Fonatur que los padrones de afiliados interesados en participar que ya fueron solicitados a cada delegación sean correspondidos de parte de las empresas ganadoras con la publicación anticipada y oportuna de la Relación de Oportunidades Específicas de Subcontratación (ROES), que se van a realizar por cada entidad federativa y en cada etapa.

Ejemplo de este trabajo lo podemos visualizar el en Sistema Único de Búsqueda de Empleos (SUBE), de la Secretaría de Economía de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, que a través de su página de Facebook invita a que los interesados en participar en el Tren Maya llenen un formulario en la página del Fonatur, para que esta entidad lo envíe a las empresas que hayan ganado un proceso de licitación y se pueda tener una entrevista de trabajo.

  • Asegurar la publicación oportuna y operatividad de la Relación de Oportunidades Específicas de Subcontratación, para que los participantes puedan enfocar sus esfuerzos en objetivos específicos, fortalecer su competitividad con el apoyo de la CMIC y, en su caso, integrar los consorcios o fuentes de financiamiento pertinentes (banca de fomento, banca privada, organismos multilaterales, etcétera).
  • Asegurar que la Relación de Oportunidades Específicas de Subcontratación aporte también un punto de partida para que la CMIC organice sus esfuerzos de capacitación de la manera más expedita y oportuna posible.
  • Promover en el plazo inmediato un primer curso general para integración de consorcios dirigido a todas las delegaciones involucradas y elaborar un estudio que determine las necesidades específicas de capacitación.

Estimado lector, éste y otros artículos de interés los podrá encontrar en la Revista Mexicana de la Construcción No. 644 Junio 2020