Fuente: La Jornada/ Redacción

El Tren Maya impulsará un nuevo modelo de desarrollo turístico para el sureste mexicano, generará opciones para los pequeños productores agrícolas e implantará un nuevo ordenamiento territorial, aseveró el titular del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur), Rogelio Jiménez Pons, quien también es encargado del proyecto.

Al participar en el debate magistral El Tren Maya: ¿destrucción ambiental o desarrollo económico?, como parte de los trabajos del Seminario Internacional Virtual Políticas Públicas para la Transformación Social Global en la Era Pospandémica, organizado por el Programa Universitario de Estudios sobre Democracia, Justicia y Sociedad de la UNAM, dirigido por John Ackerman, el funcionario aseveró que no se generarán daños ambientales.

En contraparte, Ana Esther Ceceña, coordinadora del Laboratorio Latinoamericano de Geopolítica del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM, indicó que el proyecto impone un concepto de urbanización, a la larga tendrá impactos negativos en lo ambiental, social y cultural de la región.

El Tren Maya y otros proyectos turísticos e inmobiliarios, subrayó la investigadora, generarán una sobrexplotación y contaminación de los mantos acuíferos, la desecación de los cuerpos de agua subterráneos, la destrucción de la selva, entre otros.

Ambos debatieron los pros y los contras de la consolidación. Jiménez Pons dijo que una de las prioridades es propiciar la participación de los habitantes de las comunidades de la región, sobre todo de los dueños de la tierra. Aseveró que se les ha pagado en derecho de vía por sus tierras y que sólo se está comprando lo necesario para el paso del riel y espacios para la operación.

Ceceña por su lado afirmó que comparte la preocupación del gobierno por atender a los habitantes del sureste del país aunque, acotó, no coincide con la la idea de que esto sea mediante la urbanización.