Fuente: Códice Informativo/ Staff

  • La relación económica entre Querétaro y la Ciudad de México no solo se explica por la cercanía geográfica entre las dos demarcaciones, sino también por cuestiones históricas, políticas y culturales que han estrechado los vínculos entre estas dos entidades.

No está de más recordar que la zona donde hoy se encuentra Querétaro fue clave para que se realizara la conquista española, además de que, posteriormente, se convirtió en paso obligado de las rutas comerciales que vinculaban el sur y el norte de México; más aún, nuestra entidad ha sido en dos ocasiones la capital del país, y fue el centro de la génesis constitucionalista que actualmente rige nuestra vida cotidiana.

La Ciudad de México, por su parte, ha sido por muchos años el centro económico, político, cultural, educativo y tecnológico del país; en este lugar se asientan los Poderes de la Unión, las matrices de las distintas dependencias federales y las oficinas centrales de muchas empresas.

No está de más decir que la Ciudad de México aporta la mayor cantidad de recursos para el Producto Interno Bruto (PIB) nacional; de acuerdo con las mediciones más recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en 2018 esta entidad aportó el 16.4% del PIB nacional, casi el doble de lo que generó el Estado de México(8.8%), entidad que se encuentra en segundo lugar de aportación del PIB.

Es en este contexto que el anuncio de un Tren de Alta Velocidad que conectará las dos regiones pone de manifiesto la potencialidad para el desarrollo económico de Querétaro, entidad que ha tenido un crecimiento económico en los últimos años con porcentajes que van del 6 al 8%, muy por encima de la media nacional.

Esta situación se ha visto favorecida por una filosofía descentralizadora que ha ido cobrando auge en las últimas décadas y que ha permitido que grandes empresas se instalen en la entidad queretana, y que miles de personas deban trasladarse por cuestiones de negocios o laborales desde la Ciudad de México hacia Querétaro y viceversa. Y no solo cuestiones monetarias motivan a las personas a viajar entre estos dos espacios, también cuestiones de esparcimiento, por lo que viajar de manera rápida también podría potenciar el turismo en las dos entidades.

La rentabilidad de esta infraestructura no solo tiene un dimensión económica, sino también social, pues serviría como instrumento de cohesión regional; de acuerdo con la investigación de Javier Gutiérrez Puebla “El tren de alta Velocidad y sus efectos espaciales”: “los contactos económicos y sociales tienden a aumentar al disminuir la distancia”.

Además, con la entrada en operación de este nuevo sistema de transporte, habría una oferta extra que probablemente haría que los costos de traslado actuales disminuyeran, y esto a su vez, alentaría un mayor número de viajes, como lo explica Gutiérrez Puebla en su texto:

“Cualquier modelo de distribución de la demanda contempla un incremento de la interacción espacial con la caída del coste generalizado de transporte, lo que se conoce como demanda inducida, es decir, viajes que no se harían en caso de no existir el tren de alta velocidad. Este aumento de la movilidad se produce sobre todo en los viajes por motivo ocio y trabajo”.

En términos generales, el proyecto del tren de alta velocidad podría potenciar el turismo, así como los viajes de negocios y trabajo, que actualmente ya se realizan entre estos dos puntos, pero que se ven restringidos por la relativa distancia que hay entre las dos ciudades. Además de que, al disminuir los tiempos de traslado, muchas empresas verían como una opción más viable instalarse en Querétaro, por la calidad de vida que ofrece la entidad, y viajar ocasional o periódicamente a la Ciudad de México. En 6 años lo sabremos…