Fuente: Obras/

María Nieto

  • Para recibir un verdadero impulso, el sector necesita mayor inversión, acceso a los créditos crédito y la realización de más obra pública.

El regreso a la nueva normalidad en el sector de la construcción, ahora considerado por el gobierno federal como esencial, no ha significado el retorno al ritmo habitual de esa actividad, pues su cotidianeidad está sujeta a protocolos de sana distancia, entre estos: horarios y número de personal reducidos, lo que seguirá presionando los compromisos en términos de entrega y pagos crediticios.

A partir de este mes 10,228 empresas dedicadas a la construcción tuvieron la posibilidad de reiniciar labores luego de que concluyera la Jornada Nacional de Sana Distancia para este sector calificado ahora como “neo-esencial”.

A una semana de la reanudación de actividades de los sectores minero, de la construcción y automotriz, la Secretaría del Trabajo realizó visitas para verificar el cumplimiento de los protocolos a los que está condicionada su actividad para evitar contagios.

Se realizaron 309 visitas —25 % de éstas correspondieron a la industria de la construcción—, de esas supervisiones 42% inició sus actividades cumpliendo con medidas y protocolos, 34 % no ha iniciado actividades, 16% de las empresas visitadas estaban cerradas y 1.82 % inició sin cumplir protocolos por lo que se dio aviso a la Cofepris, de acuerdo Luisa María Alcalde, titular de esa dependencia.

Con esta arranque irregular, la industria deja ver que su recuperación será lenta y las implicaciones también serán de largo plazo. La consultora KPMG considera que volver al ritmo que se tenía antes de la pandemia -el que ya acusaba de por sí una desaceleración ante la falta de inversión- tomará entre 3 y 6 meses.

Alejandro Ruiz, socio líder de la industria de la Construcción de la consultora KPMG México, consideró que “se necesita más inversión” y voluntad de los sectores público y privado para realizar obras importantes, más allá de las que ya conocemos y “plantear objetivos y prioridades de construcción”.

También consideró importante que se detone más obra pública y que se permita la oferta de la misma, además de que la propia industria pueda sugerir realizar obra que considere relevante. Pues ahora hay muchas inversiones de capital detenidas, por ejemplo en el sector comercial. “Muchos centros comerciales programados para este año se han pospuesto un semestre o hasta un año”, mencionó Ruiz.

De acuerdo con firma de consultoría inmobiliaria CBRE “las fechas de entrega de espacios de desarrollo aún no son ciertas debido a la pausa en las actividades de construcción”. Con todo, se prevé que en los próximos 36 meses se reprograme la entrega de 2.4 millones de metros cuadrados en construcción, distribuidos en 65 centros comerciales en diversas zonas del país.

En entrevista con Obras, Alexis Ellstein, CMO de Thor Urbana, desarrolladora que cuenta con seis centros comerciales en México y construye dos usos mixtos (uno en San Luis Potosí y otro en Tijuana, que también incluyen comercios), comentó que derivado de la pandemia y la cuarentena han debido negociar con sus fondos, bancos e instituciones fiduciarias nuevos plazos para el pago de sus financiamientos.

“Hemos tenido que tocar base con los grupos con los que somos socios para informarles lo que está sucediendo porque no hemos avanzado al mismo ritmo, y esto se extiende a los fondos con los que tenemos relaciones (uno de ellos en Canadá) y con los bancos renegociar pagos”, expresó Ellstein.

También precisó que los pagos establecidos son los mismo sólo se ha dado más tiempo para realizarlos por una situación sin precedente. “Se han extendido los plazos de pago, no el pago en sí mismo”, dijo el CMO de Thor Urbana

Al respecto, el socio líder de la industria de la Construcción de KPMG recordó que muchas compañías tienen créditos y los bancos al no tener el cobro de los prestamos podían llevarlas a la banca rota, para evitar esto “hubo mucha negociación con proveedores y acreedores financieros. Eso lo vivieron las empresas de la construcción durante todos estos días debido a la suspensión de obras públicas y privadas que no se consideraron esenciales”.

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1.8% de empresas del sector de la construcción, minero y automotriz no cumplieron protocolos de reinicio de actividades. (Foto: María Nieto)

Un reinicio colmado de retos
La construcción se halla ante muchos retos en esta etapa de reinicio de las actividades, el más inmediato es que “a pesar de que fue declarada como una actividad primordial, el otorgamiento de permisos para poder operar por parte dela Seguro Social no ha sido con la oportunidad esperada, seguramente por el volumen”, estimó el consultor Alejandro Ruiz

Más allá de tener el permiso, una vez que se cumplen con todas las reglas sanitarias, las empresas deben realizar un análisis minucioso de la su situación, ya que durante la etapa de la pandemia y la suspensión de actividades ocurrieron muchas cosas: la activación de planes de contingencia temporales, la disminución de costos y gastos no estratégicos; algunos cerraron sus oficinas corporativas. Todo eso se está revisando, explicó Ruiz.

Otro reto son las variaciones en los indicadores económicos, que impiden hacer presupuesto y estimaciones “confiables”, como el tipo de cambio que ha ido de 19 pesos por divisa verde, pasando por 25, 22 y ahora 2 unidades por dólar.

El consultor también recordó la caída “histórica” de los precios del petróleo, y ahora el rebote. Sin olvidar las reducciones en las tasas de referencia ya aplicados y los que se esperan. Mientras que la caída del PIB se calcula en menos 4%, aunque el Banco de México ha hablado de una caída de menos 8%. Todos estos indicadores “complican las estimaciones por parte de las compañías”, dijo Ruiz.

A lo anterior se suma “la aridez” en el otorgamiento de crédito bancario para la industria. “Consideramos que debe haber un apoyo en esta nueva apertura, tanto para la flexibilización del pago de los créditos que actualmente ya existen en cuanto a los periodos de espera, así como en el otorgamiento de nuevos créditos”.

Ruiz también se refirió a la pérdida de músculo en este periodo. Recordó que hubo voluminosos recortes de personal en la industria, incluyendo a ingenieros y arquitectos que ahora trabajan por su cuenta y tendrán que ser recontratados.

No obstante, consideró que la industria de la construcción es muy dinámica y en cuanto comience la inyección de inversión se reactivará también la cadena de suministro frenada durante el paro de actividades.

El consultor mencionó que el hecho de tomar medidas de higiene más estrictas para cumplir con el protocolo se vuelve más oneroso para las empresas que enfrentan escasez de crédito. Por ello, consideró fundamental el ser empáticos en este periodo de resiliencia y enfocarse en las renegociaciones con clientes, proveedores e instituciones crediticias.