Fuente: Obras/ Georgina Baltazar

  • En varios países de América Latina este material es protagonista de la construcción rápida de hospitales Covid-19 y de un concurso dirigido a estudiantes de arquitectura.

Con la crisis sanitaria por coronavirus, la versatilidad del acero se hizo patente. En Monterrey, Nuevo León, Ternium construyó en 16 días un hospital comunitario con 100 camas y una unidad de cuidados intensivos con 10 camas, en una superficie de 1,558 metros cuadrados.

En Argentina, esta empresa entregó 272 toneladas de acero para la edificación de hospitales modulares y envió 151 toneladas de material prepintado para el armado de paneles para nuevos nosocomios.

Asimismo, en Brasil, Gerdau suministró el acero para la construcción de un centro de tratamiento COVID-19, que al concluir la emergencia será entregado al Ayuntamiento para que forme parte de la red sistema de salud pública de Sao Paulo.

Estos son algunos ejemplos del enfoque de sustentabilidad social que busca la industria acerera. En cuanto a la ambiental, en los últimos 50 años ha reducido 61% el consumo de energía por tonelada, asegura Francisco Leal, director general de la Asociación Latinoamericana del Acero (Alacero).

Laboratorio de ideas
A partir de este año, el concurso Diseño en Acero para Estudiantes de Arquitectura en América Latina estará bajo el paraguas de los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

De manera particular, la edición 13va estará enfocada en ODS 11: ciudades y comunidades sostenibles, “tema elegido como un aporte para el déficit tanto habitacional como de calidad urbana que tenemos en Latinoamérica desde hace mucho y donde creemos que el acero, por sus características, puede ser una solución rápida, eficiente y limpia”, argumenta Sebastián Colle, director del concurso.

Siendo una competencia dirigida a estudiantes, los proyectos no son materializados. El objetivo, agrega Colle, es difundir y acercar este material e industria a los alumnos desde su formación académica.

En 2019, su 12va edición, el concurso reunió a 1,000 participantes de 137 escuela de arquitectura en siete países: Argentina, Chile, Brasil, Colombia, Ecuador, México y República Dominicana.

Esta año todos los procesos del concurso serán online, desde la evaluación de los proyectos hasta la presentación de los estudiantes a los jueces y las reuniones para definición de los grandes ganadores. En este sentido, comenta Colle, no van a ser necesarias maquetas, pero se mantendrá la evaluación de los proyectos de manera remota con el uso de renders.

Además, la fecha límite de inscripción, antes programada para el 10 de septiembre, se trasladará al 22 de octubre, mientras que la selección del ganador se llevará a cabo el 6 de noviembre.

Múltiples aplicaciones
Según cifras de Alacero, el sector de la construcción consume 44.8% del acero en América Latina. En los últimos años ha habido una disminución gradual, dado que en 2018 alcanzó 52%; México representa 47% del mercado de consumo de acero para la construcción, Brasil 37%, Colombia 72%, Perú 52%, Argentina 44% y Chile 40%.

El acero es fundamental como material estructural, ya que es maleable y tenaz, puede ser adaptado y preparado como respuesta activa para diversas condiciones climáticas y de alta sismicidad.

Además, colabora con la iniciativa Zero Energy Building (ZEB), que promueve edificios con un aporte cero a las emisiones y apoya la certificación LEED (que evalúa los espacios sustentables, la eficiencia energética y del uso de agua, la conservación de los materiales y recursos naturales).

Soluciones como Light Steel Framing (construcciones prefabricadas) ahorran tiempo de edificación y no generan residuos en el sitio. En proyectos inmobiliarios este material aporta belleza, puede promover espacios y estructuras elegantes. Por ejemplo, el Centro de Desarrollo de Investigaciones de Petrobrás, ubicado en Río de Janeiro, donde eficiencia ambiental y diseño arquitectónico hacen sinergia.

Este material también está conectado con las energías renovables. Una torre eólica, por ejemplo, que ofrece energía limpia y solamente depende de viento para su generación, utiliza cerca de 140 toneladas de acero en las turbinas, la torre, la carcasa (que aloja los componentes del generador) y en el rotor. En las estructuras de los paneles solares también se usa acero.

A manera de conclusión, Leal señala que a medida que el mundo busca más soluciones a los desafíos ambientales, necesita elementos “multi transformables” que no se acaben en el tiempo. La industria del acero forma parte de la solución y contribuye responsablemente con el cuidado del medio ambiente, el desarrollo social y económico, ya que es un elemento que puede reciclarse indefinidamente sin perder sus propiedades.