Fuente: Reforma/ Nallely Hernández

Durante la suspensión de obras en el País en abril y mayo por la pandemia, los proyectos prioritarios del Gobierno continuaron y sus presupuestos se incrementaron, pero su efecto sobre el PIB de la construcción fue nulo.

De acuerdo con datos del Observatorio de la Industria de la Construcción, al cierre del primer semestre proyectos que incluso no han arrancado en obra, han ejercido un presupuesto mayor al aprobado en el Congreso.

Por ejemplo, el Tren Maya, que según datos recabados en la Secretaría de Hacienda y Transparencia Presupuestaria, ya ha contratado cerca de 39 mil 796 millones de pesos, con al menos 12 contratos asignados.

Sin embargo, según lo autorizado para este primer semestre del año en el Presupuesto de Egresos de la Federación, el proyecto coordinado por Fonatur disponía de 25 mil 462.8 millones.

La refinería de Dos Bocas, con un presupuesto para el semestre de 11 mil 645.05 millones de pesos, registra un avance de 12.1 por ciento en 9 contratos asignados.

Con todo y esas obras, la industria de la construcción cayó más de 38 por ciento en abril y 35 por ciento en mayo, a tasa anual, según datos de Inegi.

Eduardo Ramírez, presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción, aseguró que además de tener un efecto bajo, se debe aclarar de dónde se financian los proyectos prioritarios del Gobierno, que registran un mayor monto al presupuestado.

“Las obras que está construyendo este Gobierno no sirvieron para mejorar el tema de la generación de empleo, ni tampoco el crecimiento”, dijo el titular de la CMIC.

“(Los mega proyectos) pueden dinamizar la industria, sí, pero no es suficiente”.

Además, insistió en que de seguir dejando proyectos en manos de la Secretaría de Defensa, el impacto sobre la industria y la generación de empleos no se registrará.

“Sigue este Gobierno insistiendo en que muchas de las obra las ejecute el Ejército, entonces desplaza a una industria que genera formalidad, y si se revisa en estos casi tres meses complicados, en que la industria estuvo detenida, los números fueron muy malos”, puntualizó.

Para el representante de las constructoras a nivel nacional es necesario que por el momento coyuntural, la infraestructura hospitalaria en manos del IMSS, el ISSSTE y la Secretaría de Salud, acelere el ejercicio de sus recursos, pero sobre todo ajuste los montos presupuestados, aclarando el origen y licitando las obras.

“Primero hay muy pocos recursos, seguramente se están haciendo en este momento aumentos, porque sí se ha invertido más, hace unas semanas en una Mañanera nos dijeron que el Ejército había concluido 31 hospitales del INSABI, obras detenidas por alguna razón”, comentó.

De acuerdo con el Observatorio coordinado por la CMIC, mientras que la Secretaría de Energía registró un presupuesto aprobado al primer semestre del año de 302 mil 664.99 millones de pesos, en sector salud en su conjunto se asignaron 3 mil 186.35 millones de pesos.

En el caso del sector salud, de acuerdo con la CIMIC, el avance de presupuesto ejercido al primer semestre es de 14.03 por ciento.

“Desconocemos si hay otras partidas para que el Ejército o alguna dependencia invierta en tener mejores condiciones los hospitales o agrandarlos”, dijo Ramírez Leal.