Fuente: La Crónica de Hoy/ Arturo Ramos Ortiz

Pemex informó a Crónica que la ampliación de la refinería de Dos Bocas, en Tabasco, aquella megaobra amlista destinada a producir suficiente combustible para bajar el precio de la gasolina a partir de 2021, no cuenta con los estudios básicos de impacto ambiental, topográficos, geológicos e hidrológicos con los que tuvieron obras de otros sexenios.

  • El proyecto no cuenta con estudios topográficos, geológicos e hidrológicos, requisitos básicos para una megaobra de este tipo

Estos documentos, básicos para la realización de una megaobra como la planteada, fueron cumplidos en su momento para proyectos menos importantes, como la ampliación de operaciones en la refinería de Tula.

La Gerencia de Administración de Pemex, así como la Gerencia de Desarrollo de Proyectos de la empresa productiva del Estado refirieron que esa documentación no existe (algo que se había rumorado extraoficialmente) y de hecho, la primera instancia respondió a una solicitud de acceso a la información en la que señala que “no (se) tiene conocimiento del terreno en el que se planea construir la nueva Refinería de Dos Bocas en el municipio de Paraíso, Tabasco”, por lo que no se cuenta con los documentos técnicos enunciados. De acuerdo con la ley federal aplicable, las obras petroleras “requerirán previamente la autorización en materia de impacto ambiental de la Secretaría (de medio ambiente)”.

La ausencia de documentos técnicos incluye análisis del terreno, desde el punto de vista geológico, y análisis hidrológicos, muy importante en la zona de Dos Bocas, debido a que este lugar, ya ocupado por instalaciones de Pemex en el área aledaña al mar, está asociado a terrenos ocupados por manglares y una laguna.

Este tipo de estudios incluyen también el análisis de factores “seleccionados con base en la normatividad aplicable, respecto al cuidado del medio ambiente, de las áreas naturales protegidas y de la población”, según se lee en los documentos con los que sí cuenta la Refinería de Tula desde agosto de 2011 y de los que Crónica tiene copia.

El terreno de Dos Bocas donde habrá de construirse el complejo de refinamiento nuevo ya presenta el desmontado de selvas medias, según documentó Crónica y otros medios desde diciembre pasado. Este desmonte de selva, en terreno propiedad de la empresa del Estado, fue motivo de una denuncia promovida por el Centro Mexicano de Derecho Ambiental. La organización civil informó a Crónica que aún está en espera de noticias del avance de esta querella.

La marca de Dos Bocas continúa siendo la de la urgencia

El desmonte de los terrenos de selva media se facilitó debido a que, recién instalado, el Congreso tabasqueño, de mayoría morenista, aprobó leyes nuevas en las que la contratación de empresas para labores en zonas de refinamiento de petróleo, no debía ser licitada. La asignación directa de trabajos fue, así, el primer paso en un proyecto cuya marca es la urgencia. Los requisitos ambientales y de impacto social, al parecer, tendrán esa misma dinámica.