Fuente: El Economista/ Maritza Pérez

  • El presidente Andrés Manuel López Obrador adelantó que el AICM cuenta con un flujo de actividades cercano al 45%, lo que, dijo, es señal de que ya se pasó lo peor de la crisis y que México va a recuperar la actividad productiva.

Con un costo de 497 millones de pesos y luego de 7 meses y medio, el presidente Andrés Manuel López Obrador inauguró el Dedo “L”, una extensión de la Terminal 2 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM).

Durante la entrada en operaciones de las nuevas instalaciones, el mandatario defendió que las obras de ampliación para la Terminal 2 del AICM tuvieron un costo “razonable y no excesivo”, con las cuales se generaron más de 3,000 empleos.

“Con la infraestructura de 8,760 metros cuadrados de construcción, distribuidos en cuatro plantas, se adicionan siete nuevas posiciones para la llegada y salida de vuelos que podrán atender aviones con capacidad de entre 100 y 150 pasajeros, lo que “permitirá dar una mejor atención y mayor comodidad a los viajeros”, comunicó la SCT.

Asimismo, esta nueva instalación cuenta con salas de espera en el primer piso y mezzanine; dos bandas transportadoras de 45 metros corren a lo largo del nivel 1 y se cuenta con dos elevadores.

Mientras que en la planta baja se localizan las áreas de servicios y mantenimiento y en la azotea se alojan los equipos de aire acondicionado.

Al disponer de siete nuevas posiciones de contacto se prevé disminuir hasta en un 65% el uso de aerocares en la Terminal , con lo que cerca de 4.2 millones de pasajeros anuales verán reducir sus tiempos de espera en los procedimientos de abordaje y descenso del avión.

Además de que se evitará el uso de un autocar para trasladarse a la posición remota donde se encuentra el avión o de la aeronave al edificio terminal.