Fuente: La Jornada/ Néstor Jiménez

El presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, designó ayer a Sergio Rubén Samaniego –amigo personal del empresario José María Riobóo– como responsable del proyecto del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) en la base aérea de Santa Lucía.

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En noviembre de 2014, Samaniego, experto en avalúos, topografía y geodesia, elaboró junto con Riobóo la propuesta de remodelar la terminal aérea de Ciudad de México y agregar dos pistas en la base de Santa Lucía como plan alternativo a la decisión del gobierno de Enrique Peña Nieto de construir el NAIM en Texcoco.

Riobóo, asesor del López Obrador, explicó ayer, al salir de la casa de transición, que sólo faltan detalles en los estudios para iniciar la obra en Santa Lucía.

En tanto, Javier Jiménez Espriú, próximo secretario de Comunicaciones y Transportes, pidió a los pobladores de la zona no alarmarse, después de que delegados y autoridades auxiliares de los pueblos aledaños advirtieron sobre impactos negativos en la disponibilidad de agua potable, la explotación de mantos acuíferos, la ocupación de terrenos agrícolas para zonas habitacionales y saturación vial.

Estamos hablando de que vamos a construir un aeropuerto en el sitio donde hay un aeropuerto. Simplemente vamos a modificar las condiciones para que sea un aeropuerto civil, indicó.

Al salir de una reunión con López Obrador a la que asistieron los integrantes de la comisión encargada de restaurar la confianza de los inversionistas –Alfonso Romo, futuro jefe de la Oficina de Presidencia, y Carlos Urzúa, próximo secretario de Hacienda–, así como Riobóo, Samaniego y Gerardo Ferrando –designado director general del Grupo Aeroportuario de Ciudad de México, que incluirá a Santa Lucía–, Jiménez Espriú se comprometió a entablar el diálogo con los pobladores para atender todas sus inquietudes.

Reiteró que el próximo gobierno honrará todos los compromisos con inversionistas, con base en las leyes y respeto absoluto. Hemos recibido señales de que los contratistas (de las obras en Texcoco) están en la mejor disposición de sentarse (a dialogar) con nosotros; desde hoy (ayer) empezaré a establecer contacto para tener reuniones con ellos e ir organizando todo lo conducente a la decisión que se ha tomado.

–¿Con qué argumento o cláusula se cancelarán los contratos en Texcoco para iniciar las obras (en Santa Lucía)? –se le preguntó.

–Con el argumento de que hemos tomado la decisión de continuar esa obra en Santa Lucía por considerarla (Texcoco) excesiva, en un lugar inconveniente y que ha tenido impactos muy importantes de diferente índole. Por interés nacional –respondió.

Dijo que los estudios para la base aérea están iniciados (pero) los continuaremos cuando iniciemos formalmente (el gobierno). Por ejemplo, el diseño del espacio aéreo.

Al ser cuestionado acerca de los estudios pendientes, José María Riobóo aseguró que sólo faltan detalles y garantizó la viabilidad.

Está confirmado que el aeropuerto de Santa Lucía y el de Ciudad de México pueden funcionar simultáneamente, lo que se tiene que hacer es la construcción del sistema aéreo para que se definan bien las rutas, son cosas de detalle, pero no hay problema.

Agregó que en el encuentro, de casi dos horas, presentó a Andrés Manuel López Obrador un dato de unos planos para la conexión entre el aeropuerto Benito Juárez y Santa Lucía, el carril confinado; si los necesita (el presidente electo), aquí está.

El empresario recalcó que no participará en Santa Lucía como contratista, sino que es asesor del equipo de transición para aterrizar el proyecto.