Fuente: Reforma/ Nallely Hernández

La iniciativa privada puede invertir en infraestructura de distribución y aplicación del agua, siempre y cuando se garantice un abastecimiento a la población y se actualice el marco legal para permitir a las empresas el retorno de inversión, opinó Humberto Armenta, presidente de RECSA.

El especialista en temas del agua, dijo que en las obras de conducción, es decir las de transportación de agua a puntos donde no hay liquido disponible, se concentran las grandes inversiones del Gobierno, sin embargo, los temas de distribución y aplicación no son atendidos, por lo que representan un área de oportunidad para las empresas.

“De nada sirve llevar el agua de donde hay a donde no, para perder la mitad del agua en la redes existentes de distribución o en las ineficientes redes de canales de distribución agrícola, o en una aplicación deficiente, tanto urbana como rural.

“De nada sirve hacer obra, si se quiere de alta rentabilidad política, como los grandes acueductos, desoladoras, etcétera, si a la hora de llegar el agua a su región de destino se pierde por ineficiencias en la red”, afirmó el experto.

Señaló que en eficiencia operativa, se calcula que apenas se alcanza el 50 por ciento, es decir, casi la mitad del agua que busca llegar al usuario final se pierde en el camino por las condiciones deficientes de la infraestructura.

De acuerdo al Centro de Estudios Económicos del Sector de la Construcción, pese a que se aprobaron aumentos para el presupuesto de Conagua, este año es 20.4 por ciento menor al de 2018.