Fuente: El Economista/ Jesús Vázquez

La rentabilidad que genere el Tren Maya en los diferentes desarrollos inmobiliarios que se detonen a partir del tendido de la vía férrea será con lo que se financie el proyecto, aseguró el próximo titular del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur), Rogelio Jiménez Pons.

  • La movilización de carga de la vía férrea hacia los centros de consumo en la zona norte de Quintana Roo se visualiza como uno de los principales activos del proyecto.

La visión del proyecto, dijo, es a 100 años, porque su tamaño y dimensión obliga a tener visión de largo plazo.

“El tren tendrá la posibilidad de detonar nuevas regiones del país, movilizar gente a través de toda una región muy amplia y rica en cultura. Nuestra obligación como planificadores es tener una visión de planeación de muy largo plazo”, indicó Jiménez Pons.

El esquema de financiamiento permitirá que los rendimientos se dispersen e integren al mayor número posible de inversionistas, pues se permitirán aportaciones en tierra y capital líquido, añadió el próximo titular de Fonatur.

Hasta el momento se han sumado desde cadenas hoteleras, hasta ejidatarios y empresas de servicios diversos que quieren participar en todo el proceso de consolidación del tren, manifestó.

El fibra Maya que se lanzará en la Bolsa Mexicana de Valores garantizará no sólo la transparencia en el manejo del capital aportado para el proyecto, sino que garantizará rendimientos claros y dinámicos para quienes se conviertan en socios a través de la tierra, el capital o los servicios aportados al proyecto, agregó.

“Es una forma de democratizar el que será uno de los proyectos más importantes de toda la administración de Andrés Manuel López Obrador”, refirió Jiménez Pons.

Otro de los esquemas de integración que generará el tren se verá muy claramente en Calakmul (Campeche), señaló, donde se dará un tratamiento especial a la Reserva de la Biosfera, reforestando 50,000 hectáreas de selva y generando 40,000 fuentes de empleo para las comunidades en extrema pobreza que se ubican en esa zona.

Punto de enlace
Rogelio Jiménez indicó que según los cálculos hechos por el equipo de transición del gobierno entrante, se invierten al año más de 12,000 millones de pesos en fletes para suministro de productos y mercancías en toda la península de Yucatán.

La posibilidad de que el Tren Maya recorra las principales ciudades de toda la región lo convertirá en el principal punto de enlace no sólo de personas, sino de aquellos productos que actualmente se mueven a través de carretera, explicó.

Solamente en el traslado de combustibles, expuso, más de 400 autotanques recorren diariamente las carreteras de Quintana Roo para dotar de gasolina a toda la entidad, lo cual, además de ser caro, genera contaminación.

Reconoció que si bien el segmento de pasajeros no es rentable por sí mismo como lo demuestran ejemplos a nivel internacional, la posibilidad de que la vía movilice producción local hacia los principales centros de consumo en la zona norte de Quintana Roo, además de atender la demanda de combustible, se visualiza como uno de los principales activos del proyecto.