Fuente: Revista Mexicana de la Construcción


La carga legal y fiscal para los patrones de nuestra industria hace indispensable seguir las mejores prácticas. Existen directrices básicas que deben seguirse para evitar contratiempos, a las cuales debe añadirse el debido conocimiento y respaldo de profesionales de los rubros correspondientes.

En este texto se utiliza el concepto “regla de oro” en el sentido de que, quien atienda las cinco sugerencias que a continuación se detallan, cumplirá correctamente con sus obligaciones sustantivas en materia de tributación ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y evitará ser sujeto de prácticas de fiscalización incorrectas o no aplicables a las circunstancias por parte de esa autoridad.

Sustento en contratos

Es indispensable tener todas las operaciones de servicios a proporcionar, así como de aquellas llevadas a cabo con subcontratistas, sustentadas en contratos. Esta práctica, que debe aplicarse sin excepción, permite identificar sin lugar a dudas cuál es la operación que se está llevando a cabo, ya sea de ordenamiento o de ejecución de una obra, con lo cual quedará establecido cuál es la responsabilidad legal que asume cada actor para que, de esta manera, cada uno cumpla con sus obligaciones. Considérese que también hay obligaciones derivadas de los salarios pagados a los trabajadores que participan en la obra de que se trate.

Deberá tenerse presente que la obligación genérica establecida en la Ley del Seguro Social en Materia de Responsabilidad Solidaria fue sustituida por una regla específica gracias a las gestiones de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC), cuando al reformarse el Reglamento del Seguro Social Obligatorio para los Trabajadores de la Construcción por Obra o Tiempo Determinado (en adelante “el reglamento” o “el reglamento de la construcción”) en el año 2008, se precisó que no hay responsabilidad solidaria del dueño de la obra con respecto al contratista; tampoco del contratista en relación con el subcontratista –tal como quedó consignado en el párrafo inmediato siguiente a la fracción III del artículo 5 del reglamento– cuando se acredite tener celebrado el contrato de intermediación correspondiente; de ahí la importancia de contar con este documento.

Hay otro tipo de ventajas al respecto, pero con el fin de ser concisos no se abordan en el presente artículo.

Registrar todas las obras en el SIROC e identificar a los trabajadores en el SUA

En la CMIC no estamos de acuerdo con la obligación de registrar cada obra, por representar una disposición que sólo se aplica a empresas de la construcción; sin embargo, en tanto no se logre modificar la ley que lo dispone, será necesario cumplirla e igualmente promover su cumplimiento. Hacerlo permite a la autoridad desempeñar su facultad de comprobar la correcta tributación. Para ello se requiere que los sujetos obligados efectúen el registro correspondiente, que desde el 1° de septiembre de 2017 se hace a través de la aplicación del Sistema Integral de Registro de Obras de Construcción (SIROC). Dicho sea de paso, al crearse la aplicación del SIROC se dejó pendiente la actualización del reglamento para que contemplase algunas peculiaridades y necesidades
omitidas.

De la misma manera en que se dio inicio a la aplicación del SIROC, también se modificó la manera en que los patrones obligados informan de los trabajadores que participan en cada obra. Para esto último se añadió el Sistema Único de Autodeterminación (SUA), con el fin de permitir que al mismo tiempo que se genera el medio de pago correspondiente se puedan vincular los trabajadores por los cuales se cubrirán las cuotas correspondientes con el registro de la obra en cuestión.

La relevancia que tiene cumplir esta obligación dentro del SUA radica en el hecho de que, al atenderla, se elimina la posibilidad de una determinación presuntiva o bien estimativa, facultad que tiene el IMSS, cuando no se puede identificar a los trabajadores de una obra por incumplimiento del patrón. Registrar las obras implica poder identificar a los trabajadores que participan o participaron en ellas.

Tener la contabilidad y las nóminas por obra

Indudablemente, en el ámbito fiscal el medio de prueba fundamental es la contabilidad, la cual está definida en el Código Fiscal de la Federación. Resultaría incorrecto que los registros contables de un patrón de la construcción no se hagan por obra, ya que este es el nivel sobre el que tiene facultad el IMSS de ejercer la correspondiente comprobación. Desatender este punto puede llevar, en el extremo, a una determinación presuntiva en el nivel de cada obra ejecutada.

Con respecto a la nómina, el registro al cual está obligado todo patrón, cuando se trata de uno de la construcción, deberá además identificar la obra de que se trata. Esto no quiere decir que deba tenerse una nómina por cada obra, sino que, derivado de los controles que el patrón debe llevar, pueda generarse un análisis o distribución de la nómina general en el nivel de cada una de las obras. De esta manera se dará sustento a la información que se consigna en el SUA, conforme a lo comentado en la sección anterior.

La cuestión del finiquito de obra

Nunca hay que acercarse al IMSS a solicitar un finiquito o un cierre de obra. Esto se debe a que la facultad sobre dicha figura, que se contemplaba en el artículo 15 del reglamento, fue derogada, también por gestiones de la CMIC en el año 2008. Dicho artículo señalaba lo siguiente:

“El Instituto, previa verificación del cumplimiento oportuno de todas las obligaciones del patrón derivadas de la ley y sus reglamentos, a solicitud de éste, expedirá una constancia en que se consigne en los datos correspondientes a la obra, el importe total de mano de obra manifestado y el monto de las cuotas obrero patronales pagado, sin que en ningún caso dicha constancia pueda afectar derechos de terceros.”

Como puede apreciarse, la facultad que se concedía al IMSS era expedir una constancia de cumplimiento de obligaciones, previa revisión. Al derogarse el párrafo, se dejó sin procedimiento al instituto, ya que la facultad de comprobación no contempla la emisión de una constancia. Ésta tampoco está comprendida en el procedimiento de corrección del Reglamento de la Ley del Seguro Social en Materia de Afiliación, Clasificación de Empresas, Recaudación y Fiscalización, el cual parte del supuesto de que dicha corrección se ejerce cuando el patrón interesado tiene conocimiento de sus omisiones y por lo tanto pretende corregirlas; es decir, no tiene como finalidad verificar el cumplimiento de obligaciones y, en consecuencia, sólo habrá una constancia cuando se paguen diferencias.

Cabe señalar que, a partir de que fue derogado el señalado artículo 15 del reglamento, la CMIC se dio a la tarea de que la correspondiente obligación –es decir, obtener una constancia emitida por el IMSS– se eliminara de los contratos. No obstante que esto se ha logrado en los niveles federal, estatal y municipal, la práctica sigue existiendo en los contratos de la iniciativa privada, y será tarea de todos buscar su desaparición.

En tanto se logra lo anterior, un camino que ha dado excelentes resultados es solicitar al IMSS por escrito informe de si tiene la facultad de emitir una constancia de cumplimiento en materia de obras de construcción; seguramente la respuesta que se obtenga, que legalmente el instituto está obligado a emitir, indicará que esto no es posible. La situación habrá de ponerse a consideración del contratante de la obra, y en todo caso recordarle que él está totalmente cubierto por el contrato celebrado, como se señaló al hablar del sustento en contratos.

Registro de todos los trabajadores

Es necesario que el patrón asiente a todos sus trabajadores en el IMSS, aprovechando los beneficios que otorga la Ley del Seguro Social y evitando invariablemente usar comprobantes adquiridos en lugar de salarios.

Registrar a todos los trabajadores da a los patrones la certeza de cumplir con la obligación básica de la seguridad social, e igualmente le da total cobertura ante posibles riesgos de trabajo, sin desconocer que esto tiene un costo importante: alrededor de 30% de cada peso registrado como salario. La mencionada ley establece que existen hasta 14 conceptos que se pueden entregar a los trabajadores sin que sean base de cotización, lo cual involucra el poder disminuir ese 30% de costos.

En mi experiencia, en ocasiones se utiliza una estrategia que puede ser calificada como indebida y en un futuro cercano como un delito fiscal con pena corporal; estoy hablando de utilizar comprobantes en lugar de salarios. Se recomienda eliminar totalmente esta práctica por el riesgo que involucra.

Finalmente, el constructor, teniendo conocimiento de lo anterior, puede considerar optar por una estrategia que es normal en este sector: subcontratar la mano de obra, pero es conveniente que lo haga con empresas que cumplan integralmente las obligaciones descritas. Afortunadamente ya existen este tipo de compañías en el mercado. Así, el empresario de la construcción se dedicará a llevar a cabo la práctica para la cual está debidamente preparado, auxiliándose de empresas que se han constituido para ese fin.

Estimado lector, éste y otros artículos de interés los podrá encontrar en la Revista Mexicana de la Construcción No. 641 Octubre 2019