Fuente: Reforma/ Jorge Ricardo

Mientras cientos de casas y tiendas siguen colapsadas por el sismo del 19 de septiembre de 2017, en el centro del municipio, epicentro del temblor, se levantan ya decenas arcos de ladrillo, una herencia del anterior gobernador de Morelos, Graco Ramírez, que prefirió renovar la Alameda antes que demoler y reconstruir siquiera el palacio municipal cuya torre colapsó y sus arcos siguen sostenidos por polines.
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“Es una obra que nadie pidió, que es innecesaria, habiendo tantas necesidades. Hay un puente, el de Los Suspiros, que es la entrada al municipio y nadie lo ha levantado”, reprochó don Neto, un restaurantero del centro de Jojutla luego de regresar de un mitin del nuevo Presidente, Andrés Manuel López Obrador. “Obrador no dijo nada nuevo, pero al menos no anunció más arcos árabes”, consideró el restaurantero.

En este municipio morelense el sismo de 7.1 grados causó al menos 17 muertos y el censo del Fondo Nacional de Desastres Naturales contabilizó mil 133 viviendas dañadas parcialmente (una de cada diez) y 677 destruidas, y 2 mil 410 negocios dañados, de los 4 mil 410 registrados.

Las calles de la Colonia Emiliano Zapata aún están llenas de polvo ya por las casas derrumbadas, ya por los albañiles que se afanan levantando algún negocio, y en medio de ese caos cientos de personas cruzaron abrazando sus papeles, fotografías en blanco y negro, fólders sucios, algún folio que fue promesa de ayuda, rumbo el mitin donde el Presidente Andrés Manuel López Obrador lanzó el Programa Nacional para la Reconstrucción.

Anunció una inversión de 10 mil millones de pesos para 2019, y prometió 4 mil acciones de vivienda, reconstrucción de escuelas, así como inmuebles que son patrimonio histórico afectados por el sismo.

“Ya en ese presupuesto que presentaremos al Congreso el sábado va a haber dinero para apoyar a los damnificados. Por eso, Román Meyer ya ha dicho que se cuenta con el presupuesto para empezar a trabajar en Jojutla y que se rehabiliten, se amplíen las viviendas que se requieren”, aseguró.

Don Joel Medina y su esposa, Apolonia, llegaron a decir que su casa se colapsó y que en más de un año apenas han podido reconstruir un cuarto y ya están endeudados.

“A nosotros nadie nos ha censado siquiera, ni los del anterior gobierno ni los de López Obrador que por ahí andan con sus chalequitos cafés”, dijo él. “A mi hermana ya le dieron algo, le dieron 15 mil, y ella vendió su camioneta, pero ni eso alcanza”, agregó su esposa.

Un joven de los llamados “Siervos de la Nación” escuchó el relato y dijo que iba a tomar nota, que sí, que claro, pero acabó diciendo que el problema es que no pasan por todas las calles porque hay gente que no quiere dar sus datos, por miedo a que les quiten lo que ya tienen o porque ya no creen en las promesas.

Ahí donde estuvo una terminal de camiones y una escuela de computación, ambos derrumbados por el sismo, se reunió la población.

“Señor Presidente ayúdeme estoy sola con una deuda de $ 220,000”, decía la cartulina verde que levantaba una mujer.

Más atrás, la señora Antimia Ramírez llevaba un pedazo de cartón con dos fotografías en cada lado. En una, pedía una pensión para el papá de su marido que luchó y murió en la Revolución junto a Emiliano Zapata. Del otro lado, llevaba las fotos del techo de su casa, destruido por el sismo.

“Desde hace ya más de un año estamos yo y mi esposo y mis cinco hijos arrimados con mi otro hijo; el otro día pasaron los del censo, pero no me tomaron los datos, porque mi hijo tiene una tiendita y nos dicen que somos de recursos, pero la tienda es de mi hijo”, afirmó.
Promesa de Peña

El año antepasado, día siguiente del sismo, junto al puente Los Suspiros, Enrique Peña Nieto les prometió que en tres meses Jojutla estaría en pie. “Queda aquí mi testimonio, mi compromiso, aquí hay muchas cámaras que me están grabando”, dijo el entonces mandatario.

Pero ya pasó más de un año y ahora en el templete ya estaba el nuevo gobernador de Morelos, Cuauhtémoc Blanco, y el titular de la Sedatu, Román Meyer, y el ex Alcalde de Jojutla, Alfonso de Jesús Sotelo, ahora diputado por Morena.

Meyer mencionó la integración de la Comisión Intersecretarial de Reconstrucción, y fijó en 10 mil millones de pesos el fondo de ayuda a todos los damnificados.

López Obrador prometió volver en un mes. “Vamos a evaluar cuánto se ha avanzado aquí, en Jojutla, y en los otros pueblos, a partir de ahora, si es necesario, cada mes voy a estar en Morelos, evaluando”, dijo.

El Presidente se fue en medio de un tumulto de aplausos y fotografías, recogiendo carpetas con peticiones, mientras decenas de damnificados rodeaban a la titular de la Comisión Nacional de Vivienda, Edna Vega, para que les diera más datos.

Ella apenas pudo decir que el monto por pérdida total será de 200 mil pesos, y parcial, 100 mil, pero que se deberá concluir el censo, luego revisar y cruzar cifras.

“A mí me dieron 15 mil del Fonden. ¿Voy a entrar en el nuevo programa o no?”, preguntó un hombre y ella el dijo que sí, que todos, que ya se analizaría cada caso.

Las preguntas seguían y Vega se excusó diciendo que ellos llevaban apenas una semana.
“Desde julio ellos sabían que tendrían esta emergencia y ahora dicen que apenas llevan una semana”, criticó Arminda Torres.

Ana Jiménez Bustos, quien en el mitin había hablado en nombre de los damnificados dijo que se debe tener confianza en el nuevo Presidente. “Esto no se resuelve con una varita mágica”, dijo.