Fuente: El Heraldo de México/ Ascensión Medina Nieves

  • Es impostergable ya la necesidad de elevar a 5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) la inversión en Infraestructura, en lugar del insuficiente 2.5 por ciento promedio de los últimos años

En México hay consenso en que la inversión en infraestructura es un factor central para el crecimiento de la economía y el desarrollo social de la población. Los proyectos de infraestructura abren la ruta al progreso y a la inclusión social, porque potencializan la eficiencia de las inversiones públicas y privadas, propician un funcionamiento fluido de los mercados y coadyuvan al desarrollo equilibrado de las distintas regiones.

Para disponer de una infraestructura suficiente y con calidad, se requiere una planeación estratégica y logística, cuyo horizonte de ejecución lo determinen los plazos de maduración de proyectos de infraestructura de alta complejidad, gran dimensión y elevados montos de inversión, que son indispensables para elevar la productividad y la competitividad del país.

En el México actual los proyectos de infraestructura –al margen de su impacto y trascendencia- se conciben y realizan en lapsos sexenales. Esta condición debe cambiar y superarse, para lo cual se necesitan varios elementos: una ley de Planeación Estratégica y Logística integral, la conformación de un Banco de Proyectos de inversión de mediano y largo plazo, procesos de Presupuesto con base en la gobernanza y Mecanismos eficientes de Evaluación.

Aparejada con estos elementos, se requiere la emisión de una Normatividad moderna y acorde con las exigencias del desarrollo estratégico y logístico de la infraestructura del país. Una normatividad que obligue a la congruencia total y probada entre la viabilidad de los proyectos, su correcta y completa ingeniería, sus programas y presupuestos de ejecución, así como su contratación –dentro de las mejores prácticas- para su construcción, operación, mantenimiento y evaluación posterior.

La elaboración de una Planeación Estratégica y Logística de la Infraestructura Nacional deberá ajustarse y mantenerse en línea –necesariamente- con los ejes rectores de un Plan Nacional de Desarrollo en el largo plazo –cuya elaboración corresponde al gobierno mexicano- dentro de un horizonte de entre 30 y 50 años, que es el rango de los plazos de planeación que recomiendan las instancias internacionales especializadas en el tema.

Este Plan Nacional de Desarrollo marcará el rumbo a seguir por planes y programas más específicos –como el de la infraestructura- para avanzar juntos hacia el México que queremos, dentro de la senda marcada por una visión de país que deberá ajustarse periódicamente, al tiempo de definir metas parciales siempre accesibles, así como objetivos distantes, inaccesibles y en permanente evolución.

Por otra parte, para la conformación del Banco de Proyectos es recomendable adoptar metodologías reconocidas por organismos internacionales expertos en planeación, gestión, ejecución y evaluación de los proyectos de inversión pública.

Entre estos destaca el Marco Unificado de Gestión de la Inversión Pública (Public Investment Management Unified Framework), que ha presentado el Banco Mundial. Esta metodología contempla desde la etapa de exploración y mapeo preliminar de los proyectos, hasta la evaluación ex post de los proyectos terminados y en operación.

El trabajo por realizar y el detalle exigido para cada etapa puede parecer laborioso y complejo, sin embargo, esto se justifica ampliamente frente a la indeclinable necesidad de construir una confianza absoluta e irrestricta en la Sociedad y en el Gobierno de México, para que contribuyan decididamente en la tarea de generar, ampliar, mejorar, operar y dar mantenimiento a la infraestructura que demanda el progreso de nuestro país.

Sólo una metodología como la descrita garantiza que cada etapa del proceso se realice con base en criterios técnicos de rentabilidad socio-económica, con una estructuración técnica y financiera adecuada de los proyectos, contemplando las capacidades necesarias de ejecución de los trabajos y gestión eficiente de los proyectos.

En el Colegio de Ingenieros Civiles de México estamos convencidos de que no es posible continuar aplazando la creación y ampliación de más y mejor Infraestructura. Basta contrastar la Infraestructura que actualmente tenemos, contra la Infraestructura que hoy necesitamos para sostener el crecimiento económico y el progreso y bienestar que proyectamos para el futuro de nuestros conciudadanos.

Por lo anterior, es impostergable ya la necesidad de elevar a 5 por ciento del PIB la inversión en Infraestructura, en lugar del insuficiente 2.5% promedio de los últimos años.En estas condiciones, es urgente la creación de un organismo institucional encargado de la Planeación de las Inversiones en Infraestructura –con un horizonte no menor a los 30 años- junto con la conformación del correspondiente Banco de Proyectos. La entidad debe ser autónoma, de carácter esencialmente técnico, a cargo de los mejores expertos y con capacidad legal para comprometer recursos y presupuestos.