Fuente: Revista Mexicana de la Construcción

La reingeniería del gasto público, implementada por la nueva administración del gobierno federal con el propósito de hacer frente a la corrupción, transparentar la asignación de recursos e impulsar el desarrollo económico, abre camino para que de manera coordinada los sectores público y privado trabajen para optimizar y hacer eficiente la distribución del gasto público, atendiendo las principales necesidades de desarrollo en infraestructura que el país requiere. De igual manera, es importante que se permita a las empresas constructoras contar con mayores oportunidades de trabajo y estar mejor posicionadas para afrontar los desafíos por venir; lo hecho hasta ahora no ha sido suficiente.

El programa económico para 2019 está diseñado sobre supuestos prudentes de la evolución del panorama macroeconómico, que refleja el balance de riesgos que enfrenta la economía en la actualidad. Los Criterios de Política Económica prevén un crecimiento para la economía mexicana de entre 1.5 y 2.5% anual para 2019, así como una inflación de 3.4%, un tipo de cambio promedio de 20.0 pesos por dólar y una tasa de interés nominal promedio de certificados de la tesorería (cetes) a 28 días de 8.3%. Asimismo, se considera un precio promedio de 55.0 dólares por barril y una plataforma de producción de 1.847 millones de barriles de petróleo diarios.

Para el ejercicio 2019 se prevé que los ingresos presupuestarios totales asciendan a 5.2744 billones de pesos, 6.3% superior en términos reales a 2018.

En materia de gasto, se propone para 2019 un total (gasto no programable más gasto programable) de 5.7783 billones de pesos, cifra superior en 6.1% en términos reales respecto al Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) 2018.

El gasto programable total (gasto corriente más gasto de capital) propuesto por el gobierno federal para 2019 asciende a 4.12269 billones de pesos, lo que representa un incremento real de 4.3% en relación con los 3.803165 billones de 2017.

Inversión física presupuestaria en el PPEF 2019
El monto propuesto en el Proyecto de PEF (PPEF) 2019 para inversión física presupuestaria asciende a 676,377 millones de pesos, 4.1% superior en términos reales al aprobado en el PEF 2018 (una diferencia de 50,983 millones de pesos).

La cifra de inversión física presupuestaria propuesta en el PPEF 2019 representa tan sólo el 2.7% del PIB para 2019, porcentaje que queda muy alejado del 5.0% del PIB que se tiene considerado como el mínimo aceptable.

Las dependencias que observan un mayor crecimiento en cuanto recursos asignados para inversión física con respecto a 2018 son la Secretaría de Turismo, con un incremento real de 517.6% (1,055 millones en 2018 vs. 6,759 millones en 2019), y la Secretaría de la Defensa Nacional, con un aumento de casi 48.1% (13,730 millones en 2018 vs. 21,133 millones para 2019).

El IMSS (8,485 millones en 2018 vs. 12,649 millones en 2019), la Comisión Federal de Electricidad (43,487 millones vs. 60,969 millones), y Pemex (204,622 millones vs. 273,069 millones) tuvieron incrementos reales de 43.5%, 34.9% y 28.4%, respectivamente.

El rubro correspondiente a previsiones salariales (Ramo 23), que incluye varios fondos para el desarrollo regional y construcción de infraestructura, registró una caída real de 79.2% (64,344 millones en 2018 vs. 13,896 millones en 2019). La Conagua tuvo una caída de 39.2% (17,205 millones en 2018 vs. 10,871 millones en 2019), y la Secretaría de Comunicaciones y Transportes observa una reducción real de 26.4% en la asignación de recursos (72,804 millones recibidos en 2018 vs. 55,658 millones propuestos en 2019).

En cuanto a la distribución de recursos, el sector energía, integrado por Pemex y la CFE, se ubica como el principal receptor de recursos fiscales para inversión física en 2019, al captar poco más de 50% del total. En segundo puesto están las transferencias y participaciones a estados y municipios en el Ramo 33, con el 28.5% de los recursos propuestos para inversión física en 2019.

Se están proponiendo 23 proyectos con el esquema de asociación público-privada (APP) por un monto de 20,260 millones de pesos a ejercer en 2018.

A pesar de que los recursos propuestos en inversión física presupuestaria para 2019 registraran un crecimiento de 4.1% en términos reales con respecto a lo aprobado en 2018, estos montos se encuentran alejados de los registrados en años previos: en 2014 y 2015, la inversión física presupuestaria como proporción del PIB representó el 4.7% y el 4.5% respectivamente. En 2019 tan sólo alcanza el 2.7 por ciento.

Es necesario trabajar de manera más estrecha y coordinada con el gobierno federal en la implementación de políticas públicas de impulso a la construcción y desarrollo de infraestructura, que permitan a las empresas contar con mayores oportunidades de trabajo y estar mejor posicionadas para afrontar los desafíos por venir; lo hecho hasta ahora no ha sido suficiente. Es también importante reducir el gasto corriente, ya que sigue teniendo una proporción muy alta con respecto al gasto programable total.

Perspectivas para la industria de la construcción en el mediano y largo plazo
Las medidas implementadas por la nueva administración con el fin de atender las principales necesidades sociales de la población marcan la pauta para que los tres niveles de gobierno consideren acciones inmediatas y viables para realizar una mejor redistribución del gasto y, sin descuidar el impulso a la actividad económica del país, ampliar, modernizar y rehabilitar su infraestructura productiva.


El sector energía, integrado por Pemex y la CFE, se ubica como el principal receptor de recursos fiscales para inversión física en 2019, al captar poco más de 50% del total. En segundo puesto están las transferencias y participaciones a estados y municipios en el Ramo 33, con el 28.5% de los recursos propuestos para inversión física en 2019. Se están proponiendo 23 proyectos con el esquema de asociación público-privada (APP) por un monto de 20,260 millones de pesos a ejercer en 2018.

El sector público y el privado deben colaborar de manera estrecha y permanente para dar transparencia y difusión a estos esquemas de financiamiento de infraestructura, y en el corto plazo convertirlos en impulsores del crecimiento del sector y de la economía en general. Ésta deberá ser la principal premisa para alcanzar mayores niveles de productividad y competitividad, lo que en el futuro se traducirá en el logro de un mayor grado de bienestar para la industria y el país.

El pronóstico del Centro de Estudios Económicos del Sector de la Construcción para 2019 refleja un moderado pero positivo crecimiento tanto en la actividad económica nacional como del sector constructor. En este sentido, esperamos que la industria de la construcción registre un crecimiento de entre 2.0% y 2.5% en 2019, y un promedio de 3.0% en el periodo 2020-2022. Sin embargo, si el nuevo gobierno impulsa un buen programa de infraestructura como parte fundamental de su plan de trabajo en los años subsecuentes, entonces las tasas de crecimiento de la actividad de la industria de la construcción podrían aumentar sustancialmente, hasta alcanzar rangos de 4 a 5% en promedio anual. La trayectoria que tome la actividad productiva de la industria de la construcción el próximo año dependerá, en buena parte, de la eficiencia en la ejecución de la inversión física presupuestaria por aprobarse en el PEF 2019.

Por otra parte, el papel de la inversión privada, que representa el 77% de la inversión total en construcción, debería ser impulsado por el potencial del mercado y el previsible incremento del consumo a través de la derrama que el gasto social genere en el ingreso disponible, para incentivar la construcción comercial, residencial y de servicios.

La construcción industrial se vería incentivada por el fin de las negociaciones del acuerdo T-MEC, y se incrementarían los flujos de inversión privada hacia el sector industrial mexicano, principalmente el manufacturero.

Al preparar la presente edición se contaba con el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación. En el siguiente número se actualizará la información económica de acuerdo con el PEF aprobado.


Si el nuevo gobierno impulsa un buen Programa de Infraestructura como parte fundamental de su plan de trabajo en los años subsecuentes, entonces las tasas de crecimiento de la actividad de la industria de la construcción podrían aumentar sustancialmente, hasta alcanzar rangos de 4 a 5% en promedio anual. La trayectoria que tome la actividad productiva de la industria de la construcción el próximo año dependerá, en buena parte, de la eficiencia en la ejecución de la inversión física presupuestaria por aprobarse en el PEF 2019.

Estimado lector, éste y otros artículos de interés los podrá encontrar en la Revista Mexicana de la Construcción No. 637 Enero-Febrero 2019