Fuente: El Economista/ Jesús Vázquez

No hay sobrecosto en los estudios del Tren Maya. El presupuesto del 2018 por un monto de 120 millones de pesos fue ingresado durante la administración anterior sólo para que el rubro quedara incluido en el presupuesto federal del año en curso, indicó el director del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur), Rogelio Jiménez Pons.

Adelantó que el costo real de los estudios de preinversión no deberá sobrepasar 3,000 millones de pesos, correspondientes a alrededor de 2% del monto total de la obra, lo cual está dentro del rango internacional para este tipo de proyectos.

“Un proyecto de esta índole normalmente implica costos para estudios y proyectos de 2 a 5% del costo total de la obra. Para el caso específico del Tren Maya, estamos pensando que, respecto de los 150,000 millones de pesos que se llevará la obra, el costo máximo de los estudios no deberá sobrepasar 3,000 millones de pesos.

“Calculo que nosotros estaremos lejos de eso, en poco más de 2,000 millones de pesos. Si nos pasamos de 3,000 millones, entonces sí estaríamos en un aprieto”, dijo.

Jiménez Pons insistió en que la previsión presupuestal de octubre del 2018 sólo fue un favor del gobierno anterior para que quedara el concepto registrado en el Presupuesto de Egresos de la Federación durante este 2019. Sin embargo, los montos no corresponden con los costos reales para una obra de la magnitud del Tren Maya.

Anticipó que se seguirán incluyendo nuevos estudios y otros costos no previstos originalmente. Tan sólo lo referente a las prospecciones arqueológicas que deberá realizar el Instituto Nacional de Antropología e Historia implicarán un gasto de más de 70 millones de pesos.

Los resultados de todos los estudios servirán para ingresar a más tardar durante el cuarto trimestre de este año la Manifestación de Impacto Ambiental ante la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, que será la que determine la viabilidad del proyecto en el tramo sin vía que va de Escárcega, Campeche, a Cancún, Quintana Roo.

El otro tramo, que va de Palenque, Chiapas, a Izamal, Yucatán, pasando por Mérida, no requerirá estudios de impacto ambiental, porque ya existe una vía férrea que es actualmente operada por el Ferrocarril del Istmo de Tehuantepec.

Para dicha sección, se ha anunciado el inicio de procesos de rehabilitación y mantenimiento, que consisten en obras de drenaje, limpieza, trabajo de terracería, compactaciones y reforzamientos, es decir, obras inducidas, las cuales serán realizadas en parte por el propio Fonatur y otras serán licitadas.

Paralelo a ello, se realizarán las consultas con las comunidades originarias en los términos que marca el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo sobre pueblos indígenas y tribales, añadió el funcionario.

Sólo hasta que concluyan todos esos procesos se podrá iniciar la obra en el tramo sin vía, que es prácticamente la mitad del circuito de poco más de 1,500 kilómetros que conforma el concepto Tren Maya.

En ascenso
En los últimos seis meses, el monto solicitado por el Fonatur para realizar los estudios de preinversión aumentó 710%, al pasar de 120 a 972 millones de pesos. Entre los factores de riesgo ya se menciona el secuestro, la extorsión y el tráfico de drogas y personas, por lo que es necesario crear una estrategia de seguridad para sus empleados, contratistas y proveedores durante la ejecución

“El incremento obedece a que también creció el número de estudios a realizar. Es también relevante señalar que, cuando se registró el presente proyecto, la cantidad de estudios fue estimada, y los montos se ajustaron al presupuesto autorizado en el Presupuesto Federal de Egresos 2019 para dichos proyectos, 120 millones de pesos”, explicó el organismo.