Fuente: El Economista/ Yolanda Morales

La construcción de la refinería Dos Bocas incrementará en 0.73 puntos del PIB la deuda presupuestaria de México para el año 2022, sin que genere una importante presión en la calificación del soberano, advierte la calificadora mexicana HR Ratings.

Actualmente la calificación de México en HR Ratings es “A-” con perspectiva negativa, tres escalones arriba del grado de inversión y, por la perspectiva, “sensible a cualquier deterioro en la calidad crediticia de México”.

Según sus cálculos, con la construcción de la refinería en Tabasco, la deuda pública será de 45.12 como proporción del PIB en el 2022. En la actualidad, es de 43.87 por ciento.

En un comunicado, la agencia detalla que suponiendo que la construcción de la refinería termine en el 2022, como propone López Obrador, los beneficios comenzarán a verse a partir del 2023.

En el comentario, el director general de Análisis de la agencia, Félix Boni, destaca que se tiene que considerar la sensibilidad de la deuda al tipo de cambio, lo que podría modificar la estimación.

La agencia aclara que este ejercicio supone que no se utilizará ninguna forma de financiamiento para Dos Bocas y Pemex, y estima un gasto de 50,000 millones de pesos cada año, de aquí al 2022, para levantar la refinería.

Con este comentario, son dos las calificadoras que esta semana se han pronunciado sobre la decisión de que la construcción de la refinería sea realizada por Pemex bajo la supervisión de la Secretaría de Energía.

Desde el anuncio, Moody’s advirtió que, dada la falta de experiencia gubernamental y de Pemex para construir esta obra, podría ser mucho más costosa que lo estimado por López Obrador, que pone como condición no rebasar 8,000 millones de dólares en el proyecto.

Estimaciones de Moody’s indican que la construcción podría rondar entre 10,000 y 12,000 millones de dólares, casi 50% más que lo previsto por el mandatario. Bajo este escenario, habría un “importante drenaje” en las finanzas públicas.

Liquidez para Pemex, positiva y sin cargo: Barclays
Desde Nueva York, el jefe de Investigación para América Latina de Barclays, Marco Oviedo, explica que el acuerdo que logró Pemex con los bancos de inversión para renovar dos líneas de crédito revolventes por 5,500 millones de dólares y ampliarlas a un plazo de cinco años es una buena señal.

Lo vemos positivo porque da liquidez a Pemex y podrán responder a los contratistas que traen rezagados hasta cuatro meses de pago, refiere.

Desde su perspectiva, con este anuncio se redujo la probabilidad de una baja de calificación de Pemex para los próximos 12 meses.

Sumando el crédito a los recursos por el fondo estabilización de ingresos, es una buena noticia para la liquidez de corto plazo de la petrolera, destaca.

Lo más importante del anuncio de esta semana, dice Oviedo, es el compromiso del gobierno que permite a Pemex migrar los barriles adicionales de producción al esquema de contrato con una tasa impositiva menor, lo que incrementará, sin duda, la rentabilidad de los pozos y apuntalará una mayor producción.

Habría que ver qué tan exitosa es la estrategia para estabilizar la producción y para la nota del soberano, y expone que no habrá implicaciones de la renuncia de ingresos petroleros de estos pozos y, más bien, se compensará con el incremento en la producción que se detonaría en dos o tres años más.

El director del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria, Héctor Villarreal, explicó que en el corto plazo las dos calificaciones quedan bien.

Refiere la cotización de los bonos de Pemex, el mismo día del anuncio del crédito con los bancos de inversión, para explicar que bajaron el premio. Esto es resultado de la sólida señal que envió el gobierno sobre el respaldo a Pemex.

Precisamente por el plan para reducir la presión fiscal a Pemex, considera que la calificación de corto plazo no está en riesgo.

El asunto es más de mediano plazo. Los problemas de Pemex son más de fondo y mientras no se resuelva la viabilidad financiera de los próximos tres años, con un plan de negocios, seguirá en una posición vulnerable.