Cd. de México, a 17 de Octubre de 2006.

Mensaje del licenciado Felipe Calderón, Presidente Electo de los Estados Unidos Mexicanos, durante su participación en la Reunión Nacional de Infraestructura, organizada por la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción.

Muy buenas tardes amigas y amigos del sector de la construcción;

Ingeniero Netzahualcóyotl Salvatierra, Presidente de la Cámara Nacional de la Industria de la Construcción;

Licenciado Manuel Andrade Díaz, Gobernador del estado de Tabasco y Presidente en turno de la Conferencia Nacional de Gobernadores;

Señores gobernadores de Jalisco, Francisco Ramírez Acuña; de Yucatán, Patricio Patrón; de Aguascalientes, Luis Armando Reynoso;

Señor Presidente Municipal de Coatzacoalcos, Veracruz;

Señores Presidentes Municipales aquí presentes, Presidentas Municipales también, funcionarios, directores de empresas públicas y privadas vinculadas a infraestructura;

Diputados, senadores, diputados locales;

Amigas y amigos todos:

Quiero agradecer enormemente la invitación que me han extendido para estar nuevamente el día de hoy, en esta ocasión con motivo de la Reunión Nacional de Infraestructura y en especial, antes de abordar el tema, quiero felicitar a las mujeres mexicanas porque hoy es un aniversario más de que se promulgó la posibilidad del sufragio de las mujeres, que hoy cumple 53 años de haber sido decretado. Así que felicidades a todas.

En especial a las mujeres aquí presentes, a las ingenieras, que así se dicen, y aprovecho el comentario para reflexionar la importancia que para México tiene pasar del sufragio efectivo de las mujeres logrado hace 53 años, a la democracia efectiva; es decir, una democracia que implique su participación en la toma de decisiones, en el diseño de políticas públicas con enfoque de género, en el acceso a la equidad y estoy seguro, y si no es así habrá que hacerlo, que a la hora de diseñar este proyecto de gran visión de infraestructura para México, para el futuro, la voz, las ideas de las mujeres, estuvo presente.

Quiero desde luego agradecer la entrega de este proyecto de gran visión de infraestructura porque es un producto del esfuerzo que hemos vislumbrado entre todos. Pensar en el desarrollo del país, pensar en México más allá de las limitaciones temporales que cada uno de nosotros puede tener.

Elaborar un proyecto de infraestructura con estas características tiene varios méritos: uno, es que tiene la ventaja de que nos supera a los gobernantes y a los funcionarios. Es decir, es un proyecto que se elabora más allá de los planes sexenales y que cuenta con estrategias, con acciones, que nos permitirá, de manera conjunta, trazar la ruta para las próximas décadas en México.

Yo hago votos para que continúe este esfuerzo de la Cámara, señor ingeniero, que todos los aquí presentes que estoy seguro han participado en la elaboración de este proyecto, puedan conocer sus conclusiones, sus proyectos; incluso sus fichas técnicas y la jerarquización adecuada de los proyectos sea fruto del trabajo a conciencia de mexicanas y de mexicanos que queremos verdaderamente un México mejor.

Este esfuerzo que hace la Cámara y por el cual felicito calurosamente a todos ustedes, será un elemento fundamental del esfuerzo que hemos denominado México 2030, Proyecto de gran visión.

Este reconocimiento que hago a la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción va a todos sus afiliados y a sus dirigentes por la organización de las 5 reuniones en las que se recabaron los puntos de vista de los actores de la sociedad en materia de desarrollo de infraestructura.

Particularmente, resulta relevante el énfasis que ponen en la integración y en el desarrollo regional y me da mucho gusto el conjunto de compromisos que como sector han acordado asumir y que ya ha reseñado el ingeniero Salvatierra.

La realización de los foros y la entrega de este documento me llevan a reiterar aquí frente a ustedes mi convocatoria a una gran alianza por la infraestructura del país. En efecto, México lo requiere, requiere que todos trabajemos juntos, que juntos impulsemos un gran proyecto por la infraestructura nacional en el que habremos de unir fuerzas de la sociedad civil, de las cámaras, de los consejos, de los constructores, del gobierno federal, de los gobiernos estatales, de los gobiernos municipales, del Congreso de la Unión.

Se trata de que hagamos la mayor inversión en infraestructura en México a lo largo de una administración federal. Que nos propongamos con la concurrencia de los recursos de los contribuyentes sí, de los gobiernos municipales, estatales y federales; pero también con la concurrencia de inversionistas del sector privado, hagamos de México un país que acelere su desarrollo a partir de que acelere la inversión en infraestructura.

Este desarrollo de infraestructura, entre otras cosas, nos debe llevar a una; nos debe llevar a tener un solo México, no un México dividido en dos o tres regiones, no un México del norte y un México del sur, uno próspero y otro en el agravio, no un México de la ciudad y un México del campo con diferentes niveles de oportunidades de vida digna para su gente, sino un solo México con iguales oportunidades, un solo México donde nadie carezca de lo indispensable.

Un proyecto de infraestructura de gran visión para el México del futuro, que nos permita a los mexicanos comunicarnos. En efecto, los mexicanos necesitamos comunicarnos y esto tiene que ser a través de los caminos, de la infraestructura, de las carreteras, pero no sólo por ello, un México comunicado a través de la palabra y a través de los propósitos comunes, un México, un solo México igualmente desarrollado, capaz de generar condiciones de vida digna para todos los mexicanos sin distinción de región, de raza, de profesión, de credo o de género.

Por eso, una vez más quiero refrendar mi convicción federalista.

Coincido con lo que ha dicho aquí el Gobernador Andrade en que para enfrentar los retos que tienen todas las entidades se requiere solidaridad, equidad, justicia, a través de un federalismo renovado y fuerte. Coincido con lo que ha dicho el Presidente Municipal de Coatzacoalcos y acepto con gusto el que construyamos una agenda común con los ayuntamientos del país donde podamos verdaderamente asumir al mismo tiempo derechos y oportunidades pero también responsabilidades que son fundamentales para los mexicanos.

Porque yo veo claramente, amigos, que mientras siga habiendo uno de cada 10 mexicanos sin agua potable. Mientras haya uno de cada 4 mexicanos sin drenaje. Mientras haya comunidades indígenas incomunicadas por falta de caminos. Mientras no sea posible cruzar del Pacífico al Golfo en carreteras de alta especificidad, sin pasar por esta ciudad. Mientras México no sea autosuficiente en energía, difícilmente podremos haber encontrado el camino del desarrollo.

En esencia, nuestra prioridad es construir un camino hacia un México unido con la misma calidad de vida. Así como la democracia es la mejor forma de abrir camino al progreso, el invertir en infraestructura es el mejor camino a la equidad y a la justicia social.

La inversión en infraestructura genera además mayor crecimiento, siempre un peso que se invierta en infraestructura será un peso que rinda más en crecimiento del Producto Interno Bruto y en calidad de vida que un peso invertido en el gasto corriente.

El México que soñamos para nuestros hijos requiere de obras que eleven los servicios públicos y su calidad, la competitividad del país, que rompan el destino de marginación que viven miles de comunidades y que los mexicanos cuenten con oportunidades de desarrollo.

Por eso, la importancia de un proyecto como el que ha realizado la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción, porque llevar obras de infraestructura es abrir el camino para que la gente salga de la pobreza. Lo haremos para vivir una democracia que le sirva a los ciudadanos, que garantice el ejercicio pleno no sólo de los derechos políticos, sino de los derechos sociales.

Quiero compartirles una inquietud que constituye un reto para todos nosotros. Según datos del Foro Económico Mundial de Davos México ha perdido 18 lugares en materia de competitividad en los últimos 8 años. Ocupaba a finales de los 90s el lugar 40; en el 2004, el 48; y, ocupamos el 58 en este año, entre 125 países evaluados.

Pensar en el futuro, pensar en el México del 2030 es empezar a pensar también en grande en el futuro del país, es colocarnos todos en la ruta de un México ganador, es ponernos como meta avanzar arduamente, tenazmente, en mejorar a nuestro país en la posición frente a otros países.

Para ello requerimos muchas cosas, requerimos certidumbre jurídica, seguridad pública; requerimos también acceso a insumos con costos competitivos y para ello, para tener por ejemplo energéticos de calidad y a precios competitivos, para elevar la competitividad de la economía, necesitamos cerrar el déficit de infraestructura.

Hay muchas estimaciones, una prioridad tendrá que ser centrar las estimaciones de los requerimientos financieros del país en la materia. Según el Banco Mundial, México tiene un déficit ahora de 55 mil millones de dólares a este momento en materia de inversión en infraestructura; sin embargo sabemos, y aquí están directores de nuestras empresas públicas, que tan sólo en el sector de energía se requieren inversiones superiores a los 20 mil millones de dólares por año para poder sostener el ritmo de crecimiento y las necesidades del país.

Y ya lo ha dicho aquí el representante de la Asociación de Bancos, que necesitamos invertir, y coincido en números gruesos con esta cifra, del orden de 40 mil millones de dólares por año, durante los próximos años, para verdaderamente poder cerrar la brecha y el déficit que tiene nuestro país. Inversiones que tienen que ir a vías de comunicación, a telecomunicación, a equipamiento de transporte urbano, a la dotación de servicios básicos, al sector energético, a obras de saneamiento y manejo de residuos peligrosos.

Ustedes saben, lo ha dicho ya y lo ha recordado el ingeniero Salvatierra, cuáles son mis propósitos y cuál ha sido de manera constante mi propuesta. Hemos conversado también sobre la manera en que podemos hacerlo realidad.

Sólo me detengo en algunas acciones concretas, cuya urgencia e importancia ustedes ya han hecho patente.

Primero, coincido: hagamos del desarrollo de infraestructura una prioridad nacional del Plan Nacional de Desarrollo. Te acepto el reto también ingeniero, hagamos de esta administración, la administración de la infraestructura, el gobierno debe infraestructura para México.

Vamos a dotar a México de infraestructura para competir, para ganar en los mercados internacionales, para vivir mejor.

Vamos a darle el impulso que necesita el sector energético, que nuestra producción petrolera y de gas sea, siga siendo, un verdadero motor de la economía, que la declinación que ya presentan grandes yacimientos como el de Cantarell por ejemplo, no sólo no detenga el camino de México, sino que al contrario pueda ser revertida con decisiones audaces que nos permitan aprovechar para los mexicanos más pobres todo nuestro potencial petrolero. Que con nuevas vías de comunicación modernas y competitivas impulsemos el turismo nacional e internacional, que abatamos los cotos, que aceleremos la actividad de la economía y de la producción, que podamos además hacer de nuestro país un país limpio a partir de que es capaz de ordenar su crecimiento y su desarrollo urbano y de vivienda y de tratar dignamente, con la dignidad que merecen los seres humanos que habitan en estas ciudades, sus aguas residuales y residuos sólidos.

Por otra parte, vamos a fortalecer el Consejo Nacional de Infraestructura en los temas del desarrollo regional, parto de la premisa de que el desarrollo de México no se entiende si no tiene un componente elemental de desarrollo regional, el desarrollo del país está en sus regiones no sólo en sus cifras, no sólo en sus números, está en sus regiones, en cada uno de los Méxicos que están en el país y que a final, en el futuro, debe ser un México solo.

En ese aspecto y como ustedes bien lo saben, uno de los grandes éxitos del gobierno del Presidente Fox estuvo por ejemplo en la política implementada en materia de vivienda y eso tiene que ver con la forma en que se organizó ese sector, entre otros, con la existencia de un Consejo Nacional de Vivienda que funcionó adecuadamente y con la cercanía del Presidente.

Pienso que debemos tomar nota de esa experiencia, que el Consejo Nacional de Infraestructura tiene que ser elevado a categoría institucional y de primer contacto con el Presidente de la República y que el Presidente de la República lo encabece y establezca políticas claras en esta materia.

Por eso, me comprometo a encabezar un gobierno que promueva el desarrollo y la competitividad de la nación por la vía de la legalidad y la transparencia. Vamos a garantizar procesos modernos, procesos justos, procesos limpios, en las contrataciones del estado.

Mecanismos, normas, procedimientos, que cierren el paso a la discrecionalidad en la adjudicación de obras públicas y en la prestación de servicios; y, que al mismo tiempo, no inhiban la capacidad creativa y no detengan el cumplimiento de sus responsabilidades a los servidores públicos, una normatividad que permita operar con plena transparencia pero al mismo tiempo que permita operar con eficacia.

Lo vamos a hacer con políticas financieras sustentables. Ya se dijo aquí también, una parte clave del éxito de un proyecto de infraestructura es hacer financiables nuestros proyectos, darle la viabilidad financiera que necesitan con una visión de largo plazo, no obras sujetas a intereses políticos sino obras sujetas al interés público, al interés de los ciudadanos, por encima del interés de los políticos.

Les reitero mi propósito de realizar en los próximos 6 años la mayor inversión en infraestructura en la historia del país. Tenemos por primera vez las condiciones para hacerlo: estabilidad económica, acceso a financiamiento de largo plazo, condiciones apropiadas para alentar la inversión en el sector.

Amigas y amigos:

Invertir en infraestructura es abrir el camino a la igualdad y al crecimiento. Nuestra democracia exige que integremos al desarrollo a todas las regiones de México y eso sólo lo podemos hacer con este proyecto de gran visión de infraestructura.

Por eso he dicho que los mexicanos necesitamos comunicarnos, comunicarnos es construir la infraestructura que requiere el país para ser un solo México, un solo México sin desigualdad, un solo México sin miseria.

Comunicarnos también es sacar adelante al país entre todos: gobiernos, legisladores, partidos políticos, empresas, productores, trabajadores.

Comunicarnos es escuchar a la sociedad y es escucharnos entre mexicanos.

Comunicarnos es tomar en cuenta las necesidades de la gente y la voz de los expertos y la de la experiencia para tomar decisiones públicas.

Por eso, los invito a seguir trabajando por un México unido, comunicado y dinámico. Como sociedad y gobierno hagamos equipo para hacer realidad ese México que todos queremos. Invito a mis amigos de la construcción a que hagan su parte en el camino hacia un México moderno y democrático.

Muchas gracias.