Financiamiento para la Infraestructura con Visión de Largo Plazo
Ing. Humberto Armenta González, Vicepresidente del Sector Financiamiento, CMIC


INGARMENTA.jpg (63260 bytes)Los recursos fiscales en México no son suficientes para la construcción de la infraestructura que se requiere para ser competitivos.  Desde que digerimos esta triste realidad, hemos estado debatiendo y experimentando sobre cual será la mejor forma de financiarla.

Mientras que en nuestra inmadura democracia, no logremos los acuerdos necesarios para las grandes reformas legislativas, que permitan que el  Estado logre una suficiente recaudación de recursos, estamos obligados a buscar alternativas creativas para resolver el rezago de infraestructura. Con esto se desarrollarán las demás actividades productivas, y así alcanzaremos las metas de productividad y competitividad anheladas.  

Hoy, en el sector financiero de nuestro país, uno de los cuellos de botella se encuentra en el debate sobre quien debe asumir el riesgo que existe DURANTE EL PROCESO DE CONSTRUCCIÓN de las obras de infraestructura.   En el caso típico, se asume que una vez terminada esta etapa, el proyecto u obra generará los flujos necesarios para pagar la deuda que se haya contratado. 

Por un lado, la banca comercial sugiere que sea la banca de desarrollo quien se “arriesgue” aportando garantías para detonar el crédito, y en algunos casos extremos, todavía se habla del dinero “a fondo perdido”.  Por el otro lado, la banca de desarrollo está regulada al grado de tener que comportarse como banca comercial.  Por si esto fuera poco, la fianza, el instrumento diseñado para tomar el riesgo sobre el cumplimiento de ejecución de una obra en calidad, tiempo y costo, ahora se comporta como un crédito. 

La realidad es que el único responsable de llevar a feliz término el proceso de construcción de una obra de infraestructura, es nada mas y nada menos que la empresa constructora.  El problema es que esta, en la mayoría de los casos, no está lo suficientemente capitalizada y por consecuencia se ve limitada para conseguir el financiamiento necesario. 

Ante esta realidad, el empresario constructor líder sale a buscar socios capitalistas, o bien, capitales provenientes de otros giros incursionan en la construcción.  Esta es una solución natural, sin embargo, la mayor parte de la planta productiva está condenada a volverse sub-contratista cobrando precios que jamás permitirán utilidades capitalizables y por consecuencia no tendremos una capacidad de producción nacional robusta y competitiva.  Y de salir a vender en otros países, ni soñemos. 

La propuesta de nuestra Cámara consiste en cambiar de enfoque.  En lugar de debatir sobre quien debe tomar el riesgo construcción, ideando productos financieros cada vez mas enredados, que pretenden sacarle la vuelta a dicho riesgo; tomemos al toro por los cuernos y dialoguemos sobre como fortalecer a nuestras empresas, y que a la larga, sean estas, las que lo puedan tomar.

El “riesgo construcción”   no es tan peligroso como pretenden verlo desde los comités de riesgo del sector financiero.  La prueba está a la vista cuando observamos todas las obras que se construyeron con recursos fiscales.  Es el mismo miedo el que inhibe el correcto desarrollo de las obras por falta de recursos. 

La mesa para el diálogo está servida a través del Consejo Nacional de Infraestructura.  Aprovechemos esta magnífica herramienta de comunicación participando proactivamente en las mesas de trabajo. 

El equipo “México” está conformado por nuestro gobierno, nuestros bancos, nuestras empresas y nuestros trabajadores.  Ninguno de los jugadores ganará el partido por si mismo.  Es un juego de equipo.