Roberto Campa
Zuñiga
En los últimos dos años, los
distribuidores y pequeños propietarios de maquinaria pesada de Querétaro, Hidalgo,
Guanajuato, Estado de México y Distrito Federal han sufrido el incremento de robos de
estos equipos.
De acuerdo con datos de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) y
las Procuradurías de Querétaro y Distrito Federal, el número de robos de maquinaria
pesada supera los $400 millones de pesos, lo que significa la extracción de poco más de
650 equipos como tractores, retroexcavadoras y montacargas.
El procurador general de
Querétaro, Juan Martín Granados Torres, dijo que en los últimos cinco años se
registraron índices importantes porque no había estrategias para su combate, dado
que no estaba tipificado el delito. Y no fue hasta que la Cámara Mexicana de la
Industria de la Construcción (CMIC) hizo las denuncias que se comenzó a tomar cartas en
el asunto.
El robo es el inicio de una cadena de delitos: falsificación y comercialización ilícita
que se hace entre particulares.
Según la CMIC y la procuraduría de justicia de Querétaro el mayor número de ventas de
maquinaria pesada robada se realiza en Michoacán, Guanajuato, Estado de México y
Distrito Federal. En la capital de la República el comercio ilegal se realiza con mayor
frecuencia en Iztapalapa y Tláhuac.
En ese sentido, autoridades de la Procuraduría General de Justicia del DF revelaron que
elaboran un padrón de robos de maquinaria.
Mientras tanto, la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS) da cuenta de
que algunos de sus miembros han identificado en Centroamérica maquinaria robada en
México.
Granados Torres explicó que los dividendos para la delincuencia, una vez que se
falsifican los papeles, ascienden hasta los $300 mil pesos por cada máquina vendida.
Adicionalmente, el problema también radica en que existe una gran facilidad de circular
por las carreteras federales y calles, pues basta que el transportista cuente con un
permiso provisional por exceso de dimensiones para que no se les impida trasladar
maquinaria o que sencillamente cuente con placas del servicio público federal, para que
en ningún momento sea molestado por las autoridades policiales.
El procurador queretano admite que es tan evidente trasladar equipo de ocho o más
toneladas y todos de color amarillo, por una absoluta ausencia de normatividad que impide
realizar una revisión minuciosa en carretera.
Y no fue sino en mayo de 2004 cuando se reunieron los representantes de las procuradurías
de la zona centro del país donde se planteó el problema y acordaron:
Presentar un programa nacional para combatir el robo de maquinaria para la construcción.
Establecer un padrón de equipo robado.
Tomar acciones de intercambio de información entre procuradurías para evitarlo.
Asumir medidas preventivas de comunicación con el sector y la sociedad en general.
Capacitar unidades policiacas especializadas.
Estimular programas de participación ciudadana
En ese sentido, las sugerencias para evitar ser víctimas de robos es crear un padrón de
máquinas y operadores, identificar los números de serie de los equipos, dotar de mayor
iluminación las construcciones, restringir los accesos y la colocación de dispositivos
de encendido.
Rodrigo Torres, empresario del Estado de Hidalgo y víctima de la delincuencia, comentó
que el robo se facilita porque las máquinas transitan a velocidades de entre 30 y 40
kilómetros por hora, es decir en media hora están a 15 kilómetros del lugar donde
fueron extraídos y se pueden esconder en cualquier espacio.
Además es muy lucrativo debido a que la mercancía se vende con facilidad si se alteran
los números de serie. Y a veces añadió no basta que la maquinaria tenga
todos los elementos de inmovilización, como puede ser el transponder similar al de los
automóviles o bloqueadores de corriente y combustible.
Explicó que lo grave de todo es que la maquinaria robada pasa por invisible debido a que
autoridades como la Policía Federal Preventiva (PFP) no posee el poder jurídico para la
revisión de este tipo de cargas que transitan por la carreteras federales. |